Arquitectura

¿Cómo es la arquitectura en un país sísmico y de loca geografía? Sin duda, diversa y distinta a cualquier otra en el mundo.

domingo, 05 de julio de 2009  
Arquitectura Duoc UC Sede San Andrés (Photo:Pradoarquitectos Asociados)

La naturaleza del país impuso sus condiciones. Y el chileno fue adaptando la construcción de casas y edificios a las exigencias de la naturaleza. Hay terrenos planos y de fácil acceso, escarpados cerca de la cordillera y húmedos en los bosques del sur. Además, el territorio es sísmico, de modo que los desafíos arquitectónicos son permanentes.

El uso adecuado de la tecnología permite hoy edificar grandes torres en altura con creativos y vistosos diseños. Santiago y las principales ciudades del país  muestran al visitante las obras de arquitectos chilenos que han sabido unir la historia y la cultura ancestral con las nuevas técnicas, tendencias y materiales. Aún es posible encontrarse en el sur con una ruca, la vivienda original de los mapuches; las construcciones de estilo colonial son frecuentes en distintas ciudades, la influencia europea, especialmente alemana, es muy fuerte en el sur. 

La variedad climática de Chile también ha determinado su arquitectura. En el seco norte predominan históricamente materiales como la piedra, el barro y la paja, en el centro fue el adobe y la teja y en el lluvioso sur, la madera.

Y en medio de la historia y las huellas de los inmigrantes, se construyen edificios inteligentes, complejos arquitectónicos de enorme magnitud, obras que expresan la creatividad de los profesionales chilenos. Innovación y vanguardia se ven sobre todo en Santiago, donde han aparecido edificios ecológicos. El paisaje urbano muestra también diversidad y contrastes, desde la espectacularidad de las obras de Borja Huidobro, tal vez el arquitecto chileno más famoso en el mundo, hasta el minimalismo en las viviendas sociales de Alejandro Aravena.

La tecnología ofrece nuevas posibilidades arquitectónicas, sin descuidar la defensa del patrimonio. Valparaíso, la ciudad puerto, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2003, por la riqueza de sus soluciones arquitectónicas. La misma categoría tienen el Parque Nacional Rapa Nui, en Isla de Pascua, y las iglesias de Chiloé, 16 templos de madera integrados a la rica cultura de esa zona de Chile.

Diversidad arquitectónica

En la diversidad de la arquitectura chilena actual priman la simplicidad, la economía y el funcionalismo. En la escena profesional coexisten el posmodernismo, el eclecticismo, el racionalismo, el modernismo y la arquitectura modular. Enrique Browne, José Cruz y Borja Huidobro son representantes del postmodernismo;  Cristián Boza pertenece a la corriente ecléctica; Fernando Castillo Velasco y Emilio Duhart, quien falleció en 2006, son racionalistas; Mathias Klotz y Felipe Assadi representan el modernismo, y Alejandro Aravena es parte de la corriente modular. Como en otras áreas de la cultura, en la arquitectura chilena la diversidad es la principal característica.

Los edificios del palacio de La Moneda y la catedral de Santiago, obras del italiano Joaquín Toesca, son legados de la arquitectura neoclásica del siglo XVIII, que marcó las pautas del posterior desarrollo urbano de la capital. Otro constructor extranjero que dejó su huella en Chile fue el célebre ingeniero Gustavo Eiffel, creador de la Iglesia de San Marcos, la Casa de la Gobernación y la Aduana de Arica.

En el norte del país, alrededor de las faenas de la minería del salitre, ingleses y norteamericanos introdujeron en el siglo XIX el estilo georgian, importado desde California, del que resultaron pueblos enteros construidos con adobe y pino oregón.

En el paisaje urbano actual conviven mansiones neoclásicas, como la de calle República que levantó Josué Smith Solar para la familia Alessandri, convertida hoy en el departamento de Ingeniería Industrial, de la Universidad de Chile y vanguardistas edificios ubicados, principalmente,  en el sector oriente de la capital.

La mayoría de estas edificaciones  se encuentran en el barrio El Bosque. A poca distancia, en el tradicional barrio El Golf, llama la atención el edificio de la empresa Consorcio Nacional de Seguros, pues valoriza el término de la hilera de manzanas mediante la ubicación de los accesos en sus esquinas, el uso de la fachada curva y su jardín vertical. Proyectos similares han ido cambiando ese sector de la ciudad, hasta convertirlo en un nuevo centro financiero.

Para otros sectores y segmentos de la sociedad, el arquitecto Alejandro Aravena ha desarrollado nuevas opciones de diseño, las que le han valido varios premios internacionales como el Marcus Prize for Architecture 2009 que otorga a los arquitectos emergentes la Universidad de Wisconsin-Milwaukee. Director de Elemental, una entidad sin fines de lucro que trabaja construyendo barrios y viviendas sociales de calidad. Algunos de sus proyectos arquitectónicos se han realizado en la ciudad de Iquique, y en las comunas de Renca y Lo Espejo, de Santiago.

Actualmente, en Chile se vive un proceso de búsqueda que relacione los principios y la estética de la arquitectura con nuevas formas de concebir la profesión y la ciudad contemporánea, sin descuidar las raíces de la identidad y el patrimonio arquitectónico.

Patrimonio arquitectónico

Vestigios precolombinos, coloniales, neoclásicos y de los siglos XIX y XX, son visibles en todo el país. Algunos de ellos son monumentos arquitectónicos que han sido declarados patrimonio de la humanidad. En Isla de Pascua hay altares construidos en piedra y destaca con singular belleza Orongo, ciudad ceremonial de 47 casas construidas en mampostería. Sus techos y muros estaban pintados de blanco, negro y rojo.

Al sur de Chile, el paisaje chilote acoge peculiares palafitos, viviendas sostenidas con postes enterrados en la playa.

En el norte, la diversidad arquitectónica se manifiesta, por ejemplo, en Toconao, pueblo de origen prehispánico levantado en un oasis vecino a la localidad de San Pedro de Atacama. La iglesia de Toconao tiene una interesante arquitectura en liparita, piedra volcánica blanda y blanca, extraída de una cantera del lugar. La torre-campanario de la iglesia San Lucas, también declarada monumento nacional, fue construida en piedra y barro alrededor del año 1750, tiene tres cuerpos escalonados, separados por cuidadas cornisas, rematadas en el techo por pináculos esquineros en su cúpula hecha con madera de cactus.

Especial valor patrimonial se conserva en la arquitectura precolombina. Ejemplos son los caseríos ubicados a 1.500 y 4.000 metros sobre el nivel del mar junto al camino del Inca, en el norte; los pucarás, fortalezas incas de la zona central; y las rucas, viviendas de los mapuches con estructuras circulares de madera cubiertas de paja. Están orientadas de este a oeste, con puerta de entrada hacia el oriente con el propósito de recibir los primeros rayos del sol al amanecer.

Historia y señales de pueblos originarios, obras modernas que incorporan la creatividad y el diseño de los urbanistas chilenos. Así es la arquitectura de un país de loca geografía.

 

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