Economía

La estabilidad es lo que mejor define a la economía chilena. Con apertura comercial y libre competencia, el crecimiento es sólido y sostenido.

domingo, 05 de julio de 2009  
Fachada Banco Central Fachada Banco Central (Photo:Banco Central)

La economía chilena destaca entre las más estables y pujantes del mundo. El mercado estimula la libre competencia y la apertura comercial, al tiempo que las autoridades cuidan y promueven la disciplina fiscal. El crecimiento de la última década alcanza un promedio cercano al 5% anual.

El sostenido crecimiento confirma que la economía de Chile es una de las más abiertas y dinámicas, situación que le ha permitido firmar Tratados de Libre Comercio con mercados que representan casi dos tercios de la población mundial.

Los mejores socios del crecimiento de la última década son la responsabilidad fiscal y los programas sociales que han reducido de modo significativo la pobreza, multiplicando por cuatro el número de jóvenes que ingresa a las universidades.

Modelo económico


El modelo chileno ha sido reconocido internacionalmente por connotados especialistas y medios de comunicación de prestigio. Todos destacan el éxito económico del país, la disciplina fiscal y los programas sociales de gran impacto.

Se trata de una economía abierta, competitiva, orientada al libre comercio y con una fuerte política exportadora. No es casual que Chile sea uno de los países que más Tratados de Libre Comercio ha firmado en los últimos años, entre otros con la Unión Europea, Estados Unidos, Corea del Sur, Canadá y China.

Con el fin de que el éxito económico beneficie a todos los habitantes del país, se implementan reformas de resuelto énfasis social. Son iniciativas en las distintas áreas de la actividad socioeconómica. Una de las más relevantes es el Plan AUGE (Acceso Universal para prestaciones integrales y Garantías Explícitas), sistema de salud pública que garantiza más y mejor cobertura a todos los chilenos.

La economía también muestra avances en construcción de viviendas sociales y en amplios programas de acceso a la educación. Los índices de pobreza han disminuido de modo significativo en quinces años, desde 38% en 1990 a 13,7% en 2006. Aun subsiste inequidad en la distribución de los ingresos, tarea que une a todos en la búsqueda de soluciones permanentes a la desigualdad.

Una decidida política de ahorro de reservas da respaldo a la estabilidad de la economía y permite hacer frente a los períodos de crisis que afectan a la economía mundial.

El uso racional de las divisas que genera el cobre y el ahorro sistemático de los superávit fiscales, hicieron posible sumar reservas superiores al 12% del PIB y aprobar en el Parlamento un reajuste presupuestario de un 5,7% para 2009.

De acuerdo a informes del Fondo Monetario Internacional, el indicador de Producto Interno per Cápita otorga a Chile el liderazgo entre los países de América Latina, con US$ 14.673 en 2007.

Sectores productivos

Chile dispone de una amplia oferta de productos, servicios y oportunidades. Vinos de calidad reconocida en todo el mundo, apetitosas manzanas, videojuegos de impacto global, vacunas que previenen enfermedades que atacan a los salmones, tecnología para mantener la piscina temperada más grande del mundo, numerosas locaciones para las más taquilleras películas de James Bond, son apenas algunos ejemplos de su diversidad.

Minería

El fallecido Presidente Salvador Allende definió al cobre con la expresión el sueldo de Chile, por la enorme influencia de la producción de ese recurso natural en la economía del país. El metal rojo sigue siendo el pilar de la economía chilena y la minería el principal sector productivo.
Chile genera la tercera parte de la producción mundial de cobre. En las últimas décadas ha diversificado sus exportaciones mineras, agregando grandes volúmenes de molibdeno, oro, litio, yodo y derivados del salitre.

Según cifras de la Sociedad Nacional de Minería (Sonami), las exportaciones mineras recaudaron US$ 40.250 millones en 2008 y la industria representó un 17,5% del PIB total del país.

Agricultura

La actividad productiva agrícola ha crecido de tal forma que todos los programas apuntan a convertir a Chile en una potencia agroalimentaria. Un  ejemplo notable es el cultivo de salmón y trucha, que ubican al país como uno de los principales exportadores del mundo.

Igual de fecunda es la producción de frutas, las que se comercializan activamente en los mercados internacionales. En especial, manzanas y uvas de diferentes tipos y sabores, kiwis y variedades de berries, especie esta última que ha permitido a los investigadores chilenos hacer valiosos aportes al cultivo del arándano.

Las exportaciones de fruta a Europa se han duplicado desde 1990, y equivalen aproximadamente al 35% de las exportaciones, cifra semejante a las exportaciones a Estados Unidos. En la temporada 2007-2008 Chile exportó un volumen total de 2,4 millones de toneladas de fruta.

La naturaleza le dio al país condiciones climáticas excepcionales y una especial variedad de terroirs. No es extraño entonces que produzca vinos de calidad privilegiada y  sea uno de los más importantes exportadores de vinos del Nuevo Mundo.

Sin embargo, las exportaciones no son todo para la industria vitivinícola chilena. Un vino producido en el valle de Apalta resultó elegido el mejor del mundo en 2008 por una revista estadounidense especializada. Este premio, y la producción con cepas desaparecidas en otros continentes, consolidan a Chile a la vanguardia de los países vitivinícolas líderes. Solo en 2007 se exportaron vinos a mercados tan significativos como Reino Unido, Estados Unidos y Canadá, por un monto récord de US$ 1.256 millones.

Exportaciones totales

A la producción minera y agrícola se suman la actividad industrial, la pesca, la celulosa, el área de servicios y la oferta turística. Todas relevantes en el sostenido crecimiento y en la estabilidad de la economía. El año 2008 las exportaciones totales del país alcanzaron los US$ 68 mil millones.

Acuerdos comerciales

La apertura al mundo ha sido determinante para el éxito de la economía. La reducción de aranceles, los acuerdos de asociación y complementación económica, los convenios de alcance parcial y, especialmente, la firma de Tratados de Libre Comercio, le permiten al país acceder a mercados con más de 4.000 millones de potenciales consumidores.

Los acuerdos firmados facilitan el comercio con grupos de países (Mercosur, 1996;  Unión Europea, 2002), y con importantes naciones por separado (Canadá, 1996; Estados Unidos, 2003; China, 2005; Japón, 2007, y Australia, 2008).

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