Polución urbana

Desarrollo y modernidad pueden favorecer la contaminación. La clave es prevenirla y remediarla.

domingo, 05 de julio de 2009  
Santiago Santiago (Photo:Turismo Chile)

La actividad  industrial, el aumento del parque automotor o el uso de algunos sistemas convencionales de calefacción favorecen el crecimiento y el bienestar de los habitantes de las grandes ciudades; sin embargo, provocan aumentos en la contaminación atmosférica que son imprescindibles de combatir.

Ocurre que, por su peculiar ubicación geográfica, encerrado entre cordones montañosos, Santiago es amenazado de manera frecuente por la polución ambiental. Una serie de medidas garantizan la salud de sus más de seis millones de habitantes.

Basta que una de las nueve estaciones de monitoreo, dispuestas en el perímetro urbano, detecte niveles de material particulado en suspensión que pudiesen resultar nocivos, para que de inmediato se activen restricciones a la circulación de vehículos, a la operación de casi 900 fuentes fijas de emisiones, fundamentalmente industriales, a los sistemas de calefacción domiciliaria con combustión a leña y a las quemas agrícolas en la periferia.

Temuco, capital de la región de La Araucanía, también suele ser afectada por la contaminación ambiental en los meses de invierno. La causa es la quema de madera húmeda como combustible para calefacción. Por este motivo se han puesto en acción programas de certificación de leña seca, estímulos a la renovación de equipos de calefacción y el aislamiento térmico de las viviendas.

Reservas y parques

La cordillera y el mar son fronteras naturales de Chile. Estas condiciones geográficas desarrollaron un óptimo hábitat de especies arbóreas milenarias y fauna nativa. Los ecosistemas poseen un valor agregado en el país. El Estado es conciente de esta condición y, a mediados de la década de los 80, consagró por ley un Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas, administrado por la Corporación Nacional Forestal, Conaf.

Los ciudadanos en acción

La sociedad civil también se organiza y manifiesta a favor de la protección del medio ambiente. Los ciudadanos comparten una creciente voluntad por preservar la rica diversidad de parajes, la flora y la fauna de Chile, así como el valioso patrimonio arquitectónico de las ciudades fundadas en el siglo XVI.

Existe al menos una veintena de organizaciones no gubernamentales (ONG) con actividad visible y permanente, filiales de renombradas entidades internacionales, y otras tantas locales que aportan a la conciencia ciudadana.

 

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