Folclore y juegos típicos

Siempre hay que ser un poco niños. Porque la identidad de un pueblo vive en su capacidad de juego y diversión.

lunes, 06 de julio de 2009 Categoría: Cultura - Turismo - Espectáculos

En la cultura popular chilena el espíritu lúdico es fundamental, y se manifiesta desde la infancia en adivinanzas, trabalenguas, rondas, canciones, giros del lenguaje y humor picaresco. Los objetos y las actividades de juegos típicos están estrechamente ligados a la tierra, a los espacios al aire libre.

La vida en la ciudad, la cultura audiovisual y el acceso a las nuevas tecnologías abren una distancia entre la tradición y la globalidad, pero niños y adultos vuelven a ese espíritu lúdico especialmente en las fiestas que conmemoran la independencia del país.

La familia eleva el volantín o cometa, el más grande se llama pavo, el más pequeño y popular, ñecla, y el improvisado, cambucha; juega a las bolitas o canicas y al emboque o balero.

El emboque es de madera, tiene forma de campana y un agujero al centro; una delgada cuerda une la campana a un palito o pequeña barra, y el juego consiste en embocar o encajar el palito en el agujero de la campana. De forma cónica y con una púa de hierro en el centro, el trompo es tal vez el juego tradicional más conocido.

Con una cuerda se envuelve el trompo y se lanza al suelo para hacerlo girar o bailar sobre la púa. En el habla común es frecuente calificar a un buen bailarín con la expresión baila como trompo. También se juega a la rayuela o tiro del tejo, los que se lanzan en dirección a una cuerda tensada al centro de un rectángulo de barro; los tejos más cercanos a la lienza definen al ganador y si un tejo cae sobre la lienza la puntuación es doble porque es una quemada.
 

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