Futbolistas extranjeros valoran la experiencia de vivir en Chile

Abundan los casos de deportistas que llegaron a probar suerte al balompié local, triunfaron, echaron raíces y actualmente disfrutan de lo que les ofrece el país.

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El argentino Diego Rivarola es un delantero plenamente identificado con los colores de Universidad de Chile, uno de los clubes más importantes de Santiago. Se extraña y agradece, a la vez, que simpatizantes del elenco rival, Colo Colo, lo saluden afectuosamente en la calle e incluso le ofrezcan probarse esa camiseta, algo que “difícilmente” ocurriría en su país. “Al menos, tan amables no serían”, reflexiona.

La vida de los futbolistas profesionales tiene mucho de nómada. Rara vez, sus carreras se extienden por más de 15 años, por lo que suelen errar por el mundo en busca de las mejores condiciones, mientras que las glamorosas competencias de Norteamérica, Europa y, en el último tiempo, el Cercano Oriente, los tientan con sus millones.

Y pese a compartir el vecindario con potencias como Argentina y Brasil, la liga de Chile ha demostrado un franco avance en los últimos años, característica que la constituye en una alternativa válida para decenas de deportistas extranjeros, quienes la aprecian sin reservarse halagos y, sobre todo, resaltan las óptimas condiciones que les ofrece el país.

Calidad de vida

Perfecto conocedor de la realidad nacional es el mencionado Diego Rivarola, quien cruzó la cordillera en 1999 para defender a Santiago Morning, Palestino y Universidad de Chile, club con el que ganó dos torneos nacionales y para cuyos hinchas es un referente. “Este país ha tomado un rumbo de organización bastante interesante en los últimos años y se ha acercado mucho a torneos, como el argentino o el mexicano”, enfatiza.

Casado con una chilena y con un hijo nacido en la capital, el goleador asume que un regreso a su patria está lejano. “Éste es un país en que se nota el progreso y en el cual uno realmente se siente cómodo. Es lindo para vivir, tranquilo para la familia y eso no es fácil de encontrar”, cuenta basado en la experiencia de sus pasos por México, Venezuela y Chipre.

En términos concretos, esta nación presenta los primeros lugares de Latinoamérica en desarrollo humano (PNUD, 2008) o calidad de vida (The Economist, 2005), entre otros.

Su compatriota Facundo Imboden, un emblema en la defensa de Universidad Católica, es otro agradecido de las ventajas que ofrece el territorio. Si bien su mujer es argentina, sus dos niños tienen nacionalidad chilena. “A mi señora le recomendaron un médico que desde el primer día la trató muy bien, como si la conociera de toda la vida. Desde que comenzamos a buscar los hijos, me dijo que los quería tener acá. Esa misma confianza nos la dieron todos, entre ellos mis compañeros en el trabajo”, relata.

El zaguero formado en Boca Juniors valora la “buena voluntad” con que fue acogido, algo que “me sirvió mucho para que estos cuatros años se pasaran muy rápido, pues me siento como en casa” y también han sido clave “la estabilidad y la tranquilidad para comprarse un auto bonito, poder usarlo, salir a cenar con tu familia y volver a medianoche, frenar en un semáforo y que no te pase nada”.

Otro que hoy es entrenador, pero tuvo un desempeño deportivo brillante y obras benéficas que le valieron la nacionalidad por gracia, es Marcelo Barticciotto. Campeón con Colo Colo de la Copa Libertadores de 1991, recuerda que llegó como un desconocido a los 21 años al club más popular del país.

“Siempre me sentí muy bien tratado y respetado. Y en cuanto a calidad de vida, Chile es un país que funciona y donde se respeta al ciudadano común”, indica el retirado futbolista, que acumula más de dos décadas avecindado en el país, sólo interrumpidas dos años durante su paso por el equipo mexicano de América.

La casa ordenada

Chile cuenta desde 2005 con una ley que exige a cada club a adoptar un formato moderno que hiciera viable su administración. Dos años más tarde, la propia Presidenta Michelle Bachelet recibió a los deportistas en el palacio de gobierno para la promulgación de otra normativa que regularizó sus vínculos laborales.

Salvo por la “ley Pelé”, que homologó a los jugadores con el resto de los trabajadores brasileños en 2001, cuando el ídolo era ministro de Deporte, “nuestra legislación nos nivela con los mejores de Sudamérica”, cuenta orgulloso Carlos Soto, el presidente del sindicato que agrupa a los futbolistas locales.

Entre sus puntos más trascendentes, la normativa estableció contratos de plazo fijo no inferiores a una temporada ni por más de cinco; renovaciones de común acuerdo por un mínimo de seis meses; derecho a percibir a lo menos 10% en una transferencia; pago mensual de remuneraciones y beneficios por los derechos de imagen.

Avances plausibles

Otro aspecto cuyo desarrollo reconocen los deportistas es la constante alza en el nivel de su competencia, destacada como la octava mejor del mundo en julio de 2009 por la Federación de Historia y Estadística del Fútbol.

“Cuando llegué en 2005, sentí la diferencia de ritmo con el fútbol argentino, pues era más lento y no había tanta presión. A la fecha, ha mejorado en 80% y eso le hace bien no sólo al fútbol, sino que ayuda a todos los deportes a encontrar el mismo rumbo, de ser regulares y pelear eliminatorias con jugadores que sean figuras en el extranjero”, ejemplifica Imboden.

El zaguero Imboden resalta la inversión en la red de estadios, como los 40 millones de dólares anunciados para el remozamiento del Nacional de Santiago, escenario de la final de la Copa del Mundo en 1962 y cuyos 66 mil asientos se repletan cada vez que se presenta el seleccionado adulto.

Para el bonaerense, ideas como la remodelación del principal complejo deportivo del país, “ayudan un montón para el espectáculo. Independiente de que el partido sea bueno o malo, atrae, porque se ve un lindo recinto y eso es muy importante. Me alegro de que la Presidenta Bachelet haya hecho énfasis en ello”.

Coincide con él su colega Diego Rivarola, quien agrega que “un fiel reflejo” del desarrollo de la actividad es el buen desempeño de la selección nacional, que marcha segunda en la clasificatoria de Sudáfrica 2010 y en julio de 2009 fue la 27º mejor entre las 203 asociadas a la FIFA. “Es muy importante también lo hecho por los clubes en las últimas copas internacionales y los jugadores que han emigrado, los cuales están al nivel de cualquier otro sudamericano”, complementa.

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