Zonas típicas: Chile centenario

Son casi 40 zonas patrimoniales. A continuación, lugares para visitar y para registrar también el Chile campestre.

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Desde la belleza de Vichuquén a los deportes náuticos que ofrece el Lago Rapel, el Valle Central presenta una diversidad de alternativos con un marcado acento y orgullo rural. 

Vichuquén

No sólo el encanto del lago y los bosques le dan fama a este poblado distante a 60 kilómetros al oeste de Curicó.  500 habitantes descansan entre la quietud y las leyendas indígenas que perviven en este lugar. Con 424 años de existencia, es uno de los poblados más antiguos de la región, su arquitectura representa la escuela colonial que se instauró en esta zona cercana a la sexta región, junto a un lago y al mar. Por si le faltaran motivos para visitarlo, busque la artesanía en greda blanca.

Lago Rapel

El mayor lago artificial de Chile está formado por las aguas de los ríos Cachapoal y Tinguiririca. Cubre una superficie de 8.000 hectáreas con una capacidad de 720 millones de metros cúbicos de agua y fue creado en 1968. En el límite de las regiones de Valparaíso, Metropolitana y O’Higgins, pertenece íntegramente a esta última. Es uno  de los principales sitios para la navegación lacustre de la zona central y uno de los principales balnearios fuera del litoral.

Lo más llamativo se encuentra en las riberas del lago. Una serie de pequeños villorrios campesinos que reviven tradiciones y ofrecen estadías de turismo rural. El Manzano, San José de Marichigüe o Santa Inés, vibran con pequeñas historias y refrescantes cervezas.

Lolol

Bien adentro en las inmediaciones de la cordillera de la costa y aparentemente eclipsado por la vecina Santa Cruz, Lolol es un lugar encantador. Parece estar detenido en el pasado. Las construcciones del centro histórico son de adobe, con largos corredores y  bellos pasadizos que unen las diversas edificaciones a través de los patios. Es un poblado representativo de la arquitectura tradicional de Chile central.

Chanco

El trazado urbano se une a notables reservas naturales, como la Reserva  Nacional Federico Albert, un ejemplo del uso de los parques para hacer frente al avance de las dunas.

Pequeñas calles y al centro la principal, olor a campo en todos los rincones, casonas elevadas más de lo normal sobre el suelo. Estos terraplenes desde ya le dan carácter a una serie de estructuras de largas pasarelas y adobados techos. La fachada es continua, con puertas antiguas y ventanas de variadas formas. Merece una visita, y el atractivo adicional lo constituye la variedad de queso que se masificó con su nombre.

Costa Maulina

El litoral de la VII región une el campo y el mar en perfecta armonía. Campesinos y pescadores conviven en una genuina identidad. Desde Constitución a Curanipe se suceden pequeñas caletas, poblados coloniales, impresionantes islotes rocosos con numerosa fauna; incluso yuntas de bueyes y surfistas que descubren  nuevos spots del Pacífico.

En una extensión de 70 kilómetros se encuentran también dos áreas protegidas: el Santuario de la Naturaleza Reloca y la Reserva Nacional Federico Albert, lugares que motivaron a los municipios de la costa, incluyendo el de Vichuquén, a crear la ruta de los Humedales Costeros, con una decena de  pantanos y lagunas que deleitan a los aficionados a la ornitología.

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