Balnearios de la V Región

Hacia el norte de Viña del Mar se despliega una serie de pequeños pueblos de verano con historias y atractivos propios.

Reñaca (Photo:TurismoChile)
Reñaca (Photo:TurismoChile)
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Los hay desde los más populares a los más top, desde los de estilo hippie a los que destacan por su tradición gastronómica. Se trata de un abanico de opciones con vista al mar.

Concón
Empanadas, mariscos y dunas. Así puede ser definida esta comuna ubicada a 10  kilómetros al norte de Reñaca. Se ha autodenominado La Capital Gastronómica de Chile. Los motivos sobran y quedan de manifiesto en la singular oferta de afamados restaurantes ubicados en caleta Higuerillas y en la desembocadura del río Aconcagua. Allí se puede comer mariscal, paila marina, pescado frito o las afamadas empanadas de queso y marisco.

Destacan las playas La Boca, ideal para el surf; Playa Amarilla y Negra para nadar con tranquilidad, y Playa Bahamas para baños de sol. Mención aparte merece la visita al Santuario de la Naturaleza, que comprende las dunas; desde allí la vista del litoral es sorprendente.

Quintero
Es un balneario de estratos socioeconómicos medios, con múltiples playas y la posibilidad de practicar casi todos los deportes acuáticos existentes. Buceo, windsurf, ski acuático y navegación son los preferidos. En el lugar se encuentra el tercer club de yates más grande del país. Entre las playas destacan, de sur a norte: Ritoque, enorme con sus 12 kilómetros de largo y sobrecogedora belleza;  El Durazno, en las cercanías de Quintero; Papagayo, con deslumbrantes puestas de sol, y Los Enamorados; para finalizar en el extremo septentrional con la playa de Loncura, ideal para la pesca de orilla. No deje de visitar la Cueva del Pirata: se dice que guarda tesoros escondidos.

Horcón
A 44 kilómetros al norte de Viña del Mar, en los años 70 se convirtió en lugar elegido por gran número de hippies. Ese espíritu sigue vivo en sus calles, se palpa en la feria artesanal que se encuentra a un costado de la playa y en el ambiente relajado de sus  habitantes.  Bosques, pescadores y artesanos le dan mucho estilo al lugar. En las cercanías hay también playas de nudistas.

Maitencillo
Un poco más al norte, a 57 kilómetros de Viña,  la costa cambia. Riscos de más de cien metros de altura, cubiertos de bosques de pinos y eucaliptos se yerguen sobre playas blancas. La preferida es Aguas Blancas, y gran parte de su costanera es el mejor lugar para bucear en toda la región. La costanera prácticamente se encuentra al nivel del mar, intercalando playas y roqueríos con bellas casas de veraneo. En el extremo norte se encuentra La Laguna, pequeño balneario que invita a navegar en bote y a pasear en caballo.

Cachagua
Suaves faldeos que llegan al mar y veraneantes exclusivos que han construido bellas casas con techumbres de coirón, son la antesala de la larga playa de Cachagua cubierta de finas arenas. Muy cerca, la isla de Los Pingüinos invita a la práctica del buceo. En Cachagua se mezclan el campo, la playa y el golf. Los amantes de la naturaleza deben considerar este buen dato: a tres horas de trekking se ubica la quebrada del Tigre, con un bosque relicto milenario muy similar a sus pares de la Región de Coquimbo. Se encuentra a 183 kilómetros de Santiago y 64 kilómetros al norte de Viña.

Zapallar
Es un pequeño pueblo con legítima y merecida fama. Porque en su bahía se han construido las casas más bellas de todo el litoral. Hace décadas que es el lugar preferido de veraneo de la aristocracia local que pasea por La Rampla y observa las puestas de sol en el mirador de la zona de Mar Bravo. Para admirar la arquitectura se recomienda una caminata por la Avenida Zapallar, en la que enormes casonas exhiben estilos europeos y enormes arboledas. Se ubica a 71 kilómetros al norte de Viña.

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