Desierto florido: El milagro del Niño

Gracias al fenómeno climático del Niño, hay ocasiones en que el desierto se llena de flores. Un espectáculo impactante.

Desierto florido. Foto: Joselyn Anfossi Mardones
Desierto florido. Foto: Joselyn Anfossi Mardones

Parece un milagro. Los efectos climáticos del fenómeno del Niño provocan lluvias en el desierto en contadas oportunidades cada década. Entonces el desierto florece, cientos de flores asoman desde lo que casi siempre es solo sequedad y polvo. Flores que encienden la vista y regalan un espectáculo increíble.

Parece un milagro y también parece un mar de flores lilas, de altas añañucas rojas. Casi una visión surrealista, un sueño pictórico. Cuando ocurre nadie quiere perdérselo y miles de personas peregrinan a la Región de Atacama. Una de los mejores lugares para admirar el Desierto Florido es Huasco, pequeño puerto desde el que se pueden iniciar las exploraciones.

Se trata de una excepcional maravilla natural; grandes e intensos manchones de flores como patas de guanaco, suspiros y lirios de campo, garras de león, senecios, terciopelos y añañucas.

Se recomienda visitar el Parque Nacional Llanos de Challe, al que se accede por el kilómetro 668 de la ruta 5 Norte, a 17 kilómetros al norte de Vallenar.

El parque carece de infraestructura turística y es apropiado requerir información en  la guardería de la Corporación Nacional Forestal, Conaf, en el cruce de las quebradas Carrizal y Pedernales, de modo de disfrutar del paseo sin contratiempos.

Desde ese mismo sitio parten dos senderos de trekking que resultan perfectos para conocer el parque. La naturaleza no avisa, el desierto florece y sorprende, pero cuando sucede hay que hacer lo posible por admirarlo en persona.

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