Frutos del mar

Entre el cebiche del norte y el curanto del sur, pescados y mariscos deleitan a lo largo de toda la costa.

frutosdelmar550x290
English version Seafood

Preparar y declamar la Oda al Caldillo de Congrio, poema de Pablo Neruda, premio Nobel de Literatura, deviene en una singular ceremonia que une a la poesía con la gastronomía. El caldillo se prepara con el pescado conocido como congrio, mariscos, cebollas y papas, además de las variaciones que aporte la creatividad de quien cocine.

A lo largo de la extensa costa chilena existe abundancia de peces y mariscos; el visitante puede verse tentado por una albacora o corvina a la mantequilla, una sierra a las brasas, un pastel de jaibas, unos erizos con salsa verde o un abundante plato de mariscal, en el cual el surtido es una verdadera exposición marina.

Los mercados de las ciudades del país ofrecen platos diversos y, al paso, se pueden degustar cholgas, machas o almejas cocidas con limón. Suele ser muy solicitado al amanecer un reponedor caldillo. La empanada, generalmente rellena de pino, también puede ser de mariscos y las hay de piures y de locos.

Las algas marinas, como el cochayuyo, el luche y el ulte, también son incorporadas a los platos calientes y a las ensaladas. Cruzando el mar, en la isla Juan Fernández la langosta es el principal recurso del archipiélago y su plato de exportación.

Así es la gastronomía chilena. Una variedad extensa, sabrosa, imperdible.

Vea también: Oda al caldillo de congrio, de Pablo Neruda.

Esta entrada también está disponible en Inglés