Floricultura en Chile: un mercado en pleno desarrollo

La producción de flores se asoma como un interesante negocio con un gran potencial en Chile, gracias a iniciativas públicas y privadas que buscan promover esta industria.

lafloriculturaenchileunmercadoenplenodesarrollo550x290thisischile

Una flor es símbolo de buen gusto, naturaleza y, por supuesto, amor. Pero detrás existe un mercado que mueve más de US$ 44 mil millones al año. Aunque la producción en Chile aún es pequeña, el país cuenta con condiciones privilegiadas para convertirse en productor de primera categoría.

 

Una de las empresas que en el último año ha liderado la floricultura en Chile es la neozelandesa Novazel. Con más de 20 años de experiencia en su país de origen, hace cinco decidió cruzar el Océano Pacífico para instalar parte de su producción en tierras sudamericanas. “La empresa se dio cuenta que necesitaba mayor competitividad a nivel productivo: estaban lejos del mercado y tenían costos más altos, por lo que decidieron trasladar parte de su producción a Chile, donde estamos más cerca del mercado estadounidense”, explica Matías Avendaño, gerente general de la empresa en Chile.


¿Por qué en Chile? El país cuenta con dos grandes ventajas a nivel agrícola en general: por un lado su condición contraestacionaria, que le permite abastecer a los mercados del norte mientras estos están en invierno; y por otro lado el clima variado, que facilita la producción de una gran variedad de especies. “Hay variedades que se adaptan mejor al norte y otras que crecen mejor en el sur, por lo que podemos plantar flores desde Arica a Punta Arenas“, sostiene Avendaño.

 

Crecimiento y desafíos de la industria

Desde que se instaló en el país, Novazel ha logrado aumentar sus exportaciones entre un 50% y un 100% año a año, y hoy trabaja con más de 30 tipos de flores, siendo la última en integrarse a su oferta la gentiana, un especie japonesa introducida en Chile hace tres años gracias a un programa de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), institución gubernamental que promueve y financia nuevos negocios en el mundo agrícola. 

 

El subsecretario de Agricultura, Reinaldo Ruiz, afirmó que gracias a este programa “se abren nuevas oportunidades para muchos pequeños productores que comercializarán sus flores con un tremendo mercado, lo que nos alienta a seguir trabajando para convertir a Chile en potencia alimentaria y forestal”. 

 

Además, Avendaño sostiene que a diferencia de otras industrias, como el salmón y la fruta, en la floricultura basta con apenas una hectárea para mantener una unidad productiva competitiva, permitiendo así el desarrollo de múltiples pequeños y medianos productores. Sin embargo, el ejecutivo precisa que “lo que falta es capacitación y generar una base productiva con conocimiento”.

 

A pesar de que Chile exporta apenas unos US$ 4 millones al año en flores, el gerente de Novazel insiste en que “las expectativas son grandes, pero también los desafíos”. Uno de los mayores problemas que ha tenido que enfrentar la industria de la floricultura en Chile, ha sido la insistencia en los monocultivos, técnica que hace más riesgoso el negocio. Por ello, tanto la empresa como el Ministerio de Agricultura a través de la FIA, han desarrollado programas de introducción de nuevas especies por un lado, como el caso de la gentiania, y por el otro el desarrollo de flores nativas a nivel comercial.

 

Así, Novazel hoy ofrece especies chilenas como el copihue, la flor nacional, y el mimbre. Concientes también de la importancia de proteger las plantas chilenas, el gobierno ha construido 8 bancos de semillas, siendo el ubicado de Vicuña (en la Región de Coquimbo) uno de los mayores en América Latina, con capacidad para albergar cerca de 50 mil especies distintas.


Esta nueva industria se suma a otros éxitos, como el boom de los berries chilenos en el mundo.