Chile firma pacto con Uruguay para proteger las inversiones

 El acuerdo establece un marco regulatorio para las inversiones recíprocas, además de crear un completo sistema de soluciones de controversias.

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En Montevideo y con la presencia de importantes autoridades de ambos países, Chile y Uruguay firmaron un tratado  bilateral el cual fue catalogado como un “acuerdo de última generación” debido a su forma, contenido y alcance.

La ceremonia de rúbrica contó con la presencia del Ministro de Relaciones Exteriores uruguayo, Luis Almagro, el embajador de Chile ante la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI) Andrés Rebolledo y el Director Bilateral de Relaciones Internacionales de Chile, Andrés Rebolledo.

Según este último, el convenio permitirá el establecimiento de un sistema de disciplinas para la protección de los inversionistas extranjeros y sus inversiones y un completo sistema de soluciones de controversias.

Además, con este acuerdo se establece un marco regulatario de las inversiones recíprocas inspirado en el principio de no discriminación, es decir, que tanto los inversionistas como las inversiones chilenas y uruguayas obtengan, a lo menos, el mismo trato que los inversionistas nacionales.

En este mismo marco, ambos países se comprometieron a no establecer nuevas regulaciones en el futuro, aunque el pacto establece algunas reservas con la intención de resguardar la flexibilidad de ambos estados para regular los sectores que se consideran sensibles o relevantes desde una perspectiva de desarrollo al largo plazo.

De esta forma se pretende crear un mejor clima para las inversiones, aspecto relevante si se considera que en la última década Uruguay se ha convertido en un socio comercial relevante para Chile al captar US$ 700 millones, equivalentes al 1,4% del total de inversiones del país en el extranjero, principalmente en los sectores industrial, servicios y agropecuarios.

Asimismo, a lo largo de los años ambos estados han desarrollado históricos lazos de amistad y cooperación a través de la implementación de instrumentos bilaterales como  el Acuerdo de Complemetación Económica Chile- MERCOSUR (ACE 35), el Acuerdo de Asociación Estratégica, la Comisión Binacional del Comercio e Inversiones (CBCI), el Protocolo de Contratación Pública y aquel relativo a las Zonas Francas y el Convenio para evitar la Doble Tributación en materia de Transporte Aéreo, entre otros.             

De esta forma Chile amplia su extensa red de convenios internacionales, proceso iniciado a comienzos de los 90 y que lo ubica entre las economías más abiertas del mundo, en un camino exitoso que permitió al país convertirse en el segundo de la región en ingresar a la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), también conocida como “club de los países ricos”.