Extranjeros narran su experiencia en medio del devastador terremoto que afectó a Chile

Estudiantes, artistas, escritores y hasta un grupo de inmigrantes haitianos cuentan en detalle los dramáticos momentos que vivieron la madrugada del sábado 27 de febrero. Más allá del temor natural, lo que más los ha conmovido es el espíritu del chileno y su valor, el que fue reconocido en una columna del prestigioso medio español El País.

Lo que más impresionó a los extranjeros es el espíritu de los chilenos para reponerse de la catástrofe
Lo que más impresionó a los extranjeros es el espíritu de los chilenos para reponerse de la catástrofe

¡Dios mío, dejé mi país y no morí, pero voy a morir aquí!” Ese fue el desgarrador pensamiento que cruzó por la mente de Seraphin Philomene la noche del 27 de febrero, cuando a eso de las 3:30 AM despertó producto de las violentas sacudidas originadas por el terremoto 8,8 grados en la escala de Richter, que azotó la zona centro sur de Chile, entre las regiones de la Araucanía y Valparaíso.

Proveniente de Haití, esta estudiante de 21 años de edad llegó a Santiago de Chile junto a su familia en busca de tranquilidad tras el sismo que en enero pasado dejó en las ruinas a su país, en especial a la capital Puerto Príncipe y que causó la muerte de más de 200 mil personas. Sin saberlo y gracias a los contactos de su tío Pierre Desarmes se trasladó hasta el país que sería la siguiente víctima de la fuerza de la naturaleza.

El terremoto del sábado 27 volvió aún más compleja la transición para esta familia haitiana. “Cuando se producen las réplicas, se niegan a quedarse en la casa. Tengo que hablar con ellos todo el día, decirles, no hay problema, es un país preparado para terremotos, pasará, no es tan malo. Pero no me oyen. Psicológicamente para ellos, aún están muy afectados”, cuenta Pierre.

El hermano, de éste, Stanley piensa abandonar el país, situación contraria a la de su prima Philomene quien desea trasladar a toda su familia con la certeza de que en Chile, pese a todo estarán mucho mejor y que acá logrará terminar sus estudios.”Nuestra familia no murió en Haití así que no van a morir en Chile tampoco”, indicó Luigene, madre de Philomene.

Pero no sólo para estos golpeados haitianos el despertar fue brusco aquella noche. En Concepción, una de las ciudades más devastadas por el sismo, la mendocina Cibeles González aún no puede reponerse del impacto del terremoto, como contó al diario argentino Clarín.

Cuenta que sólo atinó a cubrirse con una frazada mientras escuchaba la caída de muebles y cuadros y los gritos de su amiga y compañera de departamento.Saliendo de la inmovilidad, se calzó unos jeans y logró descender por las escaleras del edificio, para refugiarse, siempre en compañía de su amiga en una plaza de la ciudad.

“Todavía no caigo, no termino de entender este horror”, dice, y aunque no ha vuelto al trabajo, en ningún momento se le ha cruzado por su mente abandonar la ciudad, donde lleva una buena vida y nunca le faltó el trabajo.

Procedente de un país sísmico como Perú, y con experiencia en este tipo de situaciones ya que estuvo en Lima en el 2007 en el terremoto que dejó más de 500 víctimas fatales, la peruana Danesa actuó con calma, a sabiendas de que la desesperación agrava aún más la complejidad del momento. No corrió, sólo espero, entregando tranquilidad a los niños a su cuidado.

“Si bien el terremoto de Lima fue devastador, este fue mucho más fuerte. En algún momento pensé que el departamento donde trabajo como asesora del hogar se derrumbaría. Gracias a Dios todo pasó y a la hora pude llamar a mi esposo. Lo más complejo fue comunicarme con mi familia en Lima para decirles que estaba en perfectas condiciones. Al parecer las noticias allá fueron dramáticas y mi mamá estuvo muy preocupada hasta que el sábado logramos hablar”, narró.

El estadounidense Rachel Schrier, fue otro de los extranjeros a quien el quinto mayor terremoto de la historia de la sismología sorprendió en Chile, específicamente en Santiago. Pese al susto y el desconcierto del primer momento este estudiante de la Universidad de Middlebury destaca el espíritu de los habitantes.

“Por un lado fue una situación caótica, pero por otro creo que es interesante, porque la gente enfrenta la situación con un aire positivo. Pero tengo que reconocer que me asustó mucho, a pesar de que provengo de San Francisco, una ciudad acostumbrada a los terremotos”. Pese a su temor, se quedará en Valparaíso para estudiar y conocer la ciudad.

Xavier Planes llegó al país como turista pero también como estudiante, proveniente de la Universidad de Valencia, España. En Chile cursará seis meses en la carrera de cine de la Universidad de Valparaíso y la espera de su ingreso recorrió la hermosa Patagonia chilena, lugar que no fue afectado por el sismo. Sin embargo, al llegar a Coyhaique notó que algo extraño había pasado.

“Cuando pasamos a un ciber, vimos que había pasado un terremoto, vimos todo eso de las ciudades afectadas, y ahí nos dimos cuenta de que, afortunadamente, con unos amigos estábamos más al sur. Vimos que fue un golpe duro para el país”.

Añade que en un primer momento pensó en regresar a España, en especial por el colapso de la comunicaciones, pero que la rápida recuperación lo llevó a desestimar la idea, aunque no oculta su tristeza por las familias que lo perdieron todo.

La relativa normalidad que reina en el país también estimula la llegada de nuevos estudiantes, como la italiana Elena Zucchiatti, quien no pasó el terremoto en Chile. Llegó el domingo siete de marzo y se ha mostrado impresionada por el ánimo y fortaleza de los chilenos “Creo que todos los chilenos están trabajando muy bien por recuperar la situación. Me da un poco de miedo por los sismos, pero quería venir a Valparaíso y quiero aprender de la ciudad”, manifestó.

En medio del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar la venezolana Gabriela Vergara, rostro del canal A&E también lo pasó mal.  Vivió el terremoto en medio de una fiesta a la que llegó invitada por la artista Fanny Lu tras el cierre de la quinta noche del certamen.

“Quería salir corriendo, pero no me dejaron porque se podían reventar los vidrios y me quedé parada y vi a Anahí que venía pegando gritos, desesperada. Traté de ayudarla pero se me escapó. Ahí pensé, si voy a pasar la noche en la calle, por lo menos la voy pasar abrigada y con el pasaporte, que no lo había sacado. Fui y me cambié. La ciudad estaba a oscuras, y la gente de A&E nos llevó a una montaña, pues había alerta de tsunami. Y nos regresaron al hotel a las siete de la mañana”, relató.

Su compatriota, el reconocido escritor Juan Villoro, recientemente galardonado con el premio Rey de España, vivió momentos de horror en el séptimo piso del Hotel San Francisco en Santiago. “Fue una impresión brutal. Pensé que era muy difícil que sobreviviéramos. Por la experiencia de los terremotos en México y por la sacudida de esta fuerza que tuvo el terremoto aquí en Chile pensé que muy difícilmente sobreviviríamos”, señaló.

“Finalmente, cuando descubrimos con asombro que no nos había pasado nada, bajamos al lobby y después a la calle pensando que encontraríamos una ciudad devastada, pero la arquitectura chilena es extraordinaria. Ahí nos volvió el alma al cuerpo”, agregó el escritor.

Más allá del susto lógico, lo que más ha impactado a los extranjeros es la calidad humana y la solidaridad del pueblo de Chile que se ha puesto a prueba una vez más tras la tragedia, cualidades que incluso fueron destacas por el importante y prestigioso medio español El País. En su sitio web, el periódico describe en una emotiva columna el espíritu y fortaleza de este pujante país sudamericano.

En uno de sus párrafos más significativos, el texto señala que “La laboriosidad de los chilenos es prototípica en América Latina. El respeto mundial a Chile y la presencia de sus ciudadanos en áreas de responsabilidad internacional excede con mucho al peso que el país tiene por tamaño y población”, para finalizar con una clara alusión a la catástrofe y al valor y temple de los habitantes del país.

“Su capacidad para conciliar razas, ideas y credos es un ejemplo y una garantía de su propio progreso. Saldrán fortalecidos de este desastre. Lo superarán con sus armas de siempre: su tenacidad y su modestia. Aunque los éxitos de los últimos años les han dado a los chilenos una mayor confianza en sí mismos, no les gusta presumir de sus propias virtudes y paganizan su orgullo nacional con el incomparable grito de ¡Viva Chile, mierda!”.

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