Respaldo institucional a la astronomía

En el país existen también múltiples programas estatales para fomentar el desarrollo de este rubro.

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A partir de mediados de los 90, la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica, Conicyt, asumió un rol fundamental en el desarrollo de la Astronomía en Chile. Entonces firmó un acuerdo que permitió la realización del proyecto Gemini, con telescopios de ocho metros ubicados en Chile y Hawaii.

En 2000, se acordó la cesión del tiempo excedentario en los telescopios Gemini, consorcio que entregó un aporte de 9,3 millones de dólares para la creación de un fondo fiduciario en beneficio del Programa de Desarrollo Nacional de la Astronomía Chilena y Ciencias Afines, administrado por Conicyt.

La entidad gubernamental creó en 2006 el Programa de Astronomía, con el objetivo de apoyar de una manera más eficaz al desarrollo de la astronomía local.

Sus objetivos son los siguientes:
- aumentar el número de astrónomos trabajando en temas de punta;
- administrar el tiempo de observación chileno en los telescopios;
- apoyar financieramente acciones de excelencia en la astronomía nacional y   ciencias afines;
- contribuir a proteger las condiciones de observación astronómicas;
- coordinar los proyectos existentes en el área de Chajnantor-Atacama;
- desarrollar un parque astronómico en esta zona del país, para posibilitar la llegada de nuevos proyectos a Chile.

Para evitar la contaminación lumínica, se creó también en Chile una entidad público-privada llamada Oficina de Protección de la Calidad del Cielo del Norte de Chile, Opcc, que tiene como tarea apoyar la norma de emisión y asesorar la instalación de sistemas de iluminación de exteriores.

La Opcc opera para las regiones de Antofagasta, Atacama y Coquimbo, las que declara patrimonio ambiental reconocido como el mejor existente en el hemisferio sur para la observación astronómica.

Como un ejemplo de su gestión, la Región de Coquimbo determinó en 2008 reemplazar 12 mil luminarias del alumbrado público en 11 de sus comunas, con el fin de evitar la contaminación lumínica para los observatorios astronómicos ubicados del valle del Elqui, en una iniciativa que demandó aproximadamente medio millón de dólares de inversión. Este monto se recupera con creces en el tiempo, porque se logra evitar el desperdicio de energía que representaban las luminarias antiguas. Las nuevas son mucho más eficientes en términos energéticos.