Universidad de Concepción salva de la extinción a la ranita de Darwin

Un grupo de biólogos logró reproducir en cautiverio al anfibio originario de los bosques húmedos del sur de Chile.

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En su travesía por Chile el naturalista inglés Charles Darwin en una oportunidad se encontraba explorando los bosques valdivianos del sur del país cuando descubrió una nueva especie de anfibio. Se trataba de una pequeña rana de vistosos colores que como defensa se camuflaba con la forma de una hoja caída.

Lamentablemente, durante las pasadas décadas la ranita de Darwin, como se hizo conocida la especie, llegó al borde de la extinción. La buena noticia es que esto pronto cambiaría gracias a un exitoso programa de reproducción en cautiverio que lidera la Universidad de Concepción en conjunto con el Zoológico del Parque Metropolitano de Santiago.

Antes de esta iniciativa que busca repoblar los bosques del sur de Chile con esta peculiar especie, el último espécimen había sido visto por última vez en 1978, por lo que por muchos años se la dio por desaparecida. ¿La razón? Sin duda la disminución de su hábitat natural, además de la acción del hongo Batrachochytrium dendrobatidis, mermaron considerablemente su población, proceso que los científicos buscar revertir.

La especie llegó a ser declarada como “vulnerable” por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), pero 11 pequeños especímenes recolectados en la localidad de Coñaripe, a orillas del lago Calafquén, renovaron las esperanzas para la ranita de Darwin.

Salvando una especie

Apoyados por el zoológico de Leipzig, en Alemania, el departamento de Zoología de la Universidad de Concepción decidió criarlas en un laboratorio con el propósito de favorecer su reproducción. Los trabajos empezaron el pasado abril, y tras pasar un cuatrimestre en cuarentena por si venían infectadas, fueron trasladadas en diciembre pasado a un terrario especialmente preparado.

Una vez establecidos en un lugar adecuado, los siete machos empezaron a cantar, forma en la que dan a conocer a la hembra que están listos para el proceso de reproducción. “Estamos muy contentos y satisfechos porque había serias dudas de la viabilidad del experimento”, explicó Juan Ortiz Zapata, quien lidera el proyecto.

El proceso de reproducción en cautiverio de la ranita de Darwin no es fácil, ya que la especie tiene un muy peculiar sistema de incubación: es necesario que el macho guarde los huevos en su boca, donde los incuba y termina el desarrollo de la larva. Pero pese a las dificultades, los biólogos chilenos lograron el nacimiento de dieciséis ranas.

Ortiz calificó de ”éxito total” la primera fase del proyecto, que espera sirva de precedente para salvar a otras especies en peligro de extinción. “La idea es que esta experiencia de crianza en laboratorio pueda servir para reintroducir la especie en lugares donde todavía se conserva el ambiente”, afirmó el científico.

El próximo paso es lograr que las pequeñas ranas que nacieron en cautiverio lleguen exitosamente a un estado adulto y que sean capaces de reproducirse naturalmente, tras lo que se intentaría reintroducirlas en el hábitat natural. Por ello, dice el investigador, es posible que en un futuro no muy lejano volvamos a verlas saltando por los bosques lluviosos del sur de Chile.

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