Científicos chilenos trabajan en proyecto para prevenir cáncer pulmonar

La iniciativa, inédita en América Latina, busca prevenir de forma precoz esta enfermedad, que actualmente es el cáncer más mortal en el mundo. 

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Investigadores chilenos están trabajando en un proyecto inédito, no sólo en el país sino que en América Latina, que tiene como meta prevenir de manera precoz el cáncer pulmonar, considerada según datos de la OMS como el más mortal del mundo, con 1,4 millones de defunciones cada año.

Específicamente, el estudio está siendo llevado a cabo por especialistas del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, con el financiamiento de InnovaChile, entidad encargada de promover investigaciones y fomentar propuestas creativas en beneficio de la sociedad.

Los científicos, que cuentan además con el apoyo del Hospital San Borja Arriarán, Hospital de Antofagasta y Clínica Portada de la misma ciudad, y de la Agencia del Cáncer de British Columbia (BCCA) están enfocados en obtener la información completa de todo el genoma del paciente y determinar las zonas específicas que afectan las vías respiratorias.

Para esto trabajan con tecnología de punta que no se encuentra disponible en América Latina, pero que cuenta con probada experiencia en Canadá, Estados Unidos, Europa y Hong Kong.

El principal problema para un tratamiento efectivo contra el cáncer pulmonar es su difícil detección en las fases preliminares de la enfermedad. Por ello, los investigadores pretenden utilizar los resultados de este trabajo como un complemento a los métodos ya existentes que buscan identificar tempranamente la presencia del mal en el ser humano.

Otra de las metas es aumentar la sobrevida de los pacientes a cinco años, orientar el tratamiento usando la información genética e incorporar un tratamiento personalizado para disminuir su costo y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

La investigación, cuyo término no está aún definido, comenzó en septiembre pasado. Los resultados preliminares han sido positivos ya que se ha podido determinar que durante el desarrollo de un tumor se producen aumentos y pérdidas de segmentos cromosómicos relacionados con genes específicos.

Esto se traduce en una mejor estimación del riesgo individual, lo que permitiría controlar regularmente a las personas genéticamente susceptibles al desarrollo de este tipo de cáncer.