Chilenos presentaron innovador automóvil que funciona a hidrógeno y gasolina

En el mundo existen dos modelos similares, pero la gran particularidad del invento de los ingenieros sudamericanos es que no es necesario contar con un auto diseñado desde la fábrica para utilizar el hidrógeno como combustible, si no que se puede adaptar a modelos a gasolina.

For five years the Chilean entrepreneurs have been thinking about how to make hydrogen into a viable fuel for vehicles
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Puede sonar muy futurista, pero ya es una realidad. En el “VIII Congreso de Innovación y Emprendimiento: Otra Vuelta de Tuerca”, realizado en Santiago el 9 julio, los ingenieros chilenos José Ignacio Galindo y Víctor Aguilera presentaron un automóvil que funciona a hidrógeno. Si bien no alcanza grandes velocidades, el vehículo utiliza un combustible abundante y limpio, a diferencia del petróleo.

Hace cinco años los emprendedores chilenos comenzaron a pensar en cómo transformar al hidrógeno en un combustible viable para los vehículos. De este modo crearon la empresa Alset, con base en Austria desde donde desarrollaron su trabajo. También se asociaron con inversionistas de Chile y de Estados Unidos para financiar el proyecto.

Así, los ingenieros se instalaron los laboratorios de la Universidad de Graz, donde fueron capaces de producir un sistema de inyección de hidrógeno que permite a un automóvil funcionar con gasolina y también con hidrógeno con una autonomía de 350 km. El sistema que desarrollaron permite mediante un interruptor, seleccionar el tipo de combustible que utiliza.

Esta característica es única en el mundo, ya que los dos modelos similares que existen en el planeta, el Mazda RX-8 Hydrogen y el BMW Hydrogen, vienen diseñados desde la fábrica para aceptar ambos combustibles, mientras que el sistema de Alset se puede instalar prácticamente en cualquier vehículo.

La idea, que ya fue patentada por los ingenieros chilenos, ha recibido algunas críticas, en especial por el alto costo de producir hidrógeno; la gran inversión que requiere crear un sistema de almacenamiento y distribución; y el peligro de circular con un combustible muy volátil. “Por su carácter revolucionario, la idea cuesta que sea aceptada, pero fue desarrollada en laboratorios  donde se crean las tecnologías de los autos de Fórmula Uno. Eso nos ha permitido conversar con grandes compañías”, precisó Víctor Aguilera en Las Últimas Noticias.

“En la medida que se desarrolle el mercado el precio irá bajando, lo mismo ocurrirá con el sistema de distribución. Sobre los riesgos, de acuerdo a un informe de la ONU de 2006, con la tecnología adecuada este no es más inflamable que otros combustibles como la gasolina,” afirmó al mismo medio Aguilera.