La nueva dupla de oro del tenis chileno

Las deportistas han logrado figuración internacional en la disciplina sobre silla de ruedas y trabajan con miras a los Juegos Paralímpicos Londres 2012.

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Cuando Nicolás Massú y Fernando González se encuentran en el ocaso de sus exitosas carreras, un nuevo dúo chileno suma triunfos en el tenis mundial. Se trata de María Antonieta Ortiz y Francisca Mardones, quienes practican sobre silla de ruedas la disciplina que más éxitos le ha dado al deporte nacional.

Jugando juntas, terminaron novenas la última Copa del Mundo por Equipos realizada en Turquía en mayo pasado y probablemente ambas cierren 2010 entre las 20 primeras del mundo tanto en individuales como en dobles, hito que convertiría ésta en la temporada más exitosa desde que abrazaron la especialidad, cuya única diferencia con la tradicional es el doble bote que puede dar la pelota.

Y no pretenden descansar hasta que cumplan con el sueño de representar a Chile en los Juegos Paralímpicos Londres 2012, a los que aspiran llegar habiendo sorteado idealmente con medallas el torneo mundial de Sudáfrica y los Parapanamericanos de Guadalajara, programados para el año que viene, todo enmarcado en el circuito NEC Tour, de formato similar a ATP y WTA.

Historias particulares

María Antonieta Ortiz nació con artrogriposis múltiple congénita en sus extremidades inferiores, una malformación que la ha obligado a someterse a más de 20 intervenciones quirúrgicas durante sus 28 años. A los 16, tuvo el primer contacto con una raqueta y un par de años más tarde ya ganaba el Chilean Open.

Paralelamente a su trabajo como administradora de empresas, que con el tiempo dejaría para concentrarse en el deporte, se las ingenió para hacerse de los implementos adecuados –como una silla especial avaluada en US$ 4.000- y los recursos para su debut en las lides internacionales en 2006, temporada durante la cual ganó el título en singles y dobles del Buenos Aires Open, en Argentina.

A diferencia de su compañera, Francisca Mardones nació en 1977 sin discapacidad física y tuvo siempre gran facilidad para practicar deportes, como atletismo, vóleibol y básquetbol. Sin embargo, postergó todo por sus estudios de Administración Hotelera, los mismos que la llevaron hace una década a trabajar en un resort de Islas Vírgenes. Fue durante un huracán que se golpeó la espalda tras caer a un barranco y comenzaría a sentir las primeras molestias físicas.

Una hernia lumbar mal operada surgida a propósito del accidente en el Caribe le ocasionó a la joven una paraplejia incompleta. Debió someterse a siete cirugías, pero sus piernas nunca más respondieron. A dos años de esos hechos, entendió que el destino le había dado otra oportunidad cuando conoció a la directora del Chilean Open de tenis sobre silla de ruedas, Doris Gildemeister, hermana del capitán chileno de Copa Davis, Hans Gildemeister, otrora gloria de la disciplina en los 80. 

Francisca Mardones también se inició en el profesionalismo en 2006, pero sólo un año más tarde consiguió su primer título de singles, cuando se quedó con el Argentina Open. Hace tres años, dirige en Santiago una escuela de tenis a la que asisten semanalmente 30 personas con discapacidad mental.