Asia, un gran mercado para la industria alimentaria chilena

En los últimos años, Chile se impuso la meta de transformarse en potencia alimentaria mundial. En el cumplimiento de este objetivo juega un rol clave el enorme mercado de las economías asiáticas, donde Chile ha desempeñado una potente estrategia destinada a posicionar a los alimentos chilenos en los países de la región.

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En el año 2009 las exportaciones chilenas al mercado chino alcanzaron los US$ 11.892 millones, cifra que representó un crecimiento de 18,9%, comparado con el 2008, mientras que con Japón se elevaron hasta los US$ 4.481 millones, convirtiéndose así en el tercer socio comercial de Chile, captando el 9% del total de las exportaciones y el 8% del total de los envíos no tradicionales. Corea del Sur en tanto, importó productos del país sudamericano por montos que ascendieron hasta los US$ 2.915 millones.

De esta forma, Asia se ha convertido en un mercado clave para la economía chilena, la cual ha sido capaz de posicionar sus productos entre las principales economías de la región. Fruto de esta apuesta, uno de los sectores productivos que más ha intensificado el intercambio es el sector agroalimentario. Así, las exportaciones de esta área de la economía que llegan a China abarcaron el año pasado el 5,67% de la oferta, siendo superado sólo por la minería, mientras que en Japón, el sector eleva su participación hasta el 29,8%, nuevamente en el segundo lugar tras la minería. Por último, hacia Corea del Sur, el 9,21% de las exportaciones fueron de carácter agroalimentario.

La presencia chilena responde a una visión estratégica de Chile: convertir al país en potencia agroalimentaria a nivel mundial, plan que para materializarse depende en gran medida del posicionamiento chileno en estos países, los cuales sumados representan un mercado potencial de más de 1,500 millones de habitantes. Consciente de la importancia de la región Chile ha llevado a cabo una vigorosa y ambiciosa performance en el continente -incluyendo la firma de Tratados de Libre Comercio (TLC) con China, Corea y Japón- con el objetivo de convertirse en uno de los principales proveedores productos alimenticios en la zona Asia-Pacífico.

Así a partir  del año 2007 y bajo el alero de ProChile, empresas del país  dieron a conocer en Corea y en China (además de Vietnam), su oferta gastronómica, con la materialización de más de 600 programas destinados a exponer a los asiáticos la potencia y calidad agroalimentaria de Chile.

Entre los principales productos promocionados destacan los vinos, alimentos gourmet, frutos secos, berries, productos orgánicos y carnes exóticas. Todo esto sin descuidar a Japón,  país que en el año 2009 importó especialmente salmones y truchas, carnes de la especie porcina deshuesada y vinos, mientras que para este año se contempla priorizar las carnes procesadas y congeladas, las frutas como la uva, kiwis, así como también las paltas y los deshidratados de frutas y hortalizas. En China en tanto se apuesta este 2010 por las carnes, las semillas, las frutas y los vinos, entre otros productos, mientras que en Corea del Sur, se suman a los mencionados productos las conservas, los jugos concentrados de frutas y hortalizas y las pulpas.       

Además y en ese mismo sentido el Gobierno de Chile organizó en el pabellón que el país implementó en la Expo Sanghai 2010 la semana “Chile Potencia Alimentaria y Forestal, donde se hicieron presentes las principales viñas del país y grandes empresas del sector forestal, entre otros representantes de diversos sectores productivos del país.

Ventajas comparativas que ofrece Chile

Si bien hasta el año 2008, Chile se ubicaba en el lugar número 17 entre los países productores de alimentos, a partir de la fuerte presencia en los mercados asiáticos y la positiva recepción de estos a los productos chilenos, esta realidad está cambiando rápidamente, como lo demuestra el incremento de las exportaciones chilenas a Asia.

A este buen escenario, Chile le suma importantes ventajas que le permiten competir y posicionarse de modo sólido en la región. En primer lugar destaca la seria cultura empresarial y el responsable apoyo de los sucesivos gobiernos, que han transformado el proyecto de Chile potencia agroalimentaria en una política de Estado. Además, la economía chilena es una de las más abiertas del mundo, facilitando el intercambio comercial y las inversiones con el resto del mundo.

El país también destaca por unas inmejorables condiciones fitosanitarias y una geografía protegida por el mar y la Cordillera de los Andes que le permiten contar con un patrimonio sanitario envidiable y de paso desarrollar una variada oferta de productos alimentarios de excelente calidad, seguros y confiables.

Asimismo, Chile es uno de los pocos países en el mundo que tiene una amplia zona de clima mediterráneo, lo que permite el cultivo de productos hortofrutícolas de gran nivel, color y sabor,  mientras que su ubicación en el extremo sur del continente le permite presentar su oferta a contraestación abasteciendo sin problemas a los países del hemisferio norte (donde se ubican los principales mercados demandantes, como Estados Unidos, Europa, China, Japón y Corea) con productos frescos, en especial la fruta.


Por último, la oferta exportable chilena se ha caracterizado por incorporar las regulaciones y normativas internacionales que proporcionan seguridad alimentaria. A partir de estas ventajas no parece tan lejana la meta de exportar más de US $20 mil millones para el 2015, meta planteada por la Asociación de Empresas de Alimentos de Chile.