Música clásica para nuevas audiencias alrededor de Chile

Desde el 2008, la Orquesta de Cámara de Chile, en asociación con el Consejo Nacional de la Cultura, ha trabajado para llevar música clásica a lugares de Santiago y del país a los que en otras circunstancias no hubiesen podido tener acceso, con el fin de desarrollar audiencias más dinámicas para compositores regionales en el futuro.

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El director de la Orquesta de Cámara de Chile, Juan Pablo Izquierdo, ha actuado en importantes salas de conciertos en todo el mundo, pero las presentaciones a lo largo de Chile para audiencias no tradicionales y de bajos recursos han sido algunas de las más gratificantes. El concierto celebrado en el Parque Nacional Pan de Azúcar, el sábado 11 de septiembre, como parte de las celebraciones del Bicentenario, atrajo una entusiasta multitud de 800 personas de pueblos mineros, ubicadas incluso a más de dos horas y media de distancia.

Si bien el lugar del concierto fue inusual para la orquesta, la cálida acogida del público no lo fue. La Orquesta de Cámara de Chile, que tiene sede en Santiago, es dirigida por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. Cada programa se presenta en promedio cuatro veces en de la ciudad, una vez en el centro y tres veces en comunas más alejadas. La orquesta ha tocado en comunas de clase media baja como La Granja y en áreas más pudientes como Vitacura.

Diferentes lugares atraen diferentes públicos pero resultados similares, según Izquierdo: “Las audiencias conocedoras de música clásica y las audiencias con el mismo nivel cultural pero que no conocen esta música… hemos descubierto que ambos tipos de público son excelentes. Si haces algo de forma concentrada y correcta en estos distintos lugares, el resultado es magnífico. ”

Las actuaciones en Santiago y en todo Chile forman parte de un nuevo programa llamado “Creando Chile en mi Barrio”. El programa, desarrollado en el 2008 en colaboración con el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, está diseñado para llevar música clásica a zonas que anteriormente tenían poco o ningún acceso. El Maestro Izquierdo, quien ha dirigido la orquesta por tres años desde su creación, regularmente es sorprendido por el entusiasmo de los públicos no tradicionales.

En Santiago como en Pan de Azúcar, estas audiencias viajan grandes distancias para escuchar la orquesta. Izquierdo recuerda haber tocado un concierto en diciembre en el centro cultural de La Granja para un público muy apreciativo. Días después, el mismo programa se presentó a 8.000 personas en el Parque Bicentenario de Vitacura, donde se enteró que un grupo de 300 personas habían venido desde La Granja, muchos a escuchar la música por segunda vez. “Vinieron en el metro y luego tomaron un bus – lo que es bastante lejos”. El viaje de unos 20 kilómetros les habría tomado al menos una hora en el transporte público de Santiago.

Las orquestas a menudo atraen popularidad programando éxitos clásicos fáciles de reconocer, pero la Orquesta de Cámara de Chile dedica un 20-25% de toda su programación a obras de compositores chilenos. Según Izquierdo, estas obras son unas de las más populares en el repertorio de la orquesta. Para la función inaugural de la nueva sala de conciertos del Centro Cultural Gabriela Mistral, dijo “tocamos por primera vez “Lautaro” del [compositor chileno] León Schidlowsky y fue muy bien recibida. Ha sido uno de los grandes éxitos de la orquesta”. En la experiencia de Izquierdo, las orquestas sinfónicas de Estados Unidos tienden a programar muy poca música nueva, pero señala, “aquí, se puede ser muy creativo”.

Para la presentación en Pan de Azúcar, el Maestro Izquierdo seleccionó una pieza para flauta solista y orquesta de cuerda compuesta por el compositor chileno Carlos Zamora, de 42 años de edad, proveniente de Calama en la II Región, al norte de Chile. La obra incorpora sonidos idiomáticos de la región, utilizando la flauta para imitar la “zampoña”, un tradicional instrumento de viento del desierto del norte, y las cuerdas para imitar los sonidos del viento aullando por el desierto. Programada junto con dos obras relativamente desconocidas de Beethoven, la composición de Zamora generó una emoción especial al reconocer los sonidos familiares de la región.

Al promover actuaciones para audiencias no tradicionales y música de compositores nacionales, la Orquesta de Cámara de Chile y el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes están aportan a asegurar audiencias futuras para nuevos compositores, así como el acceso a una larga tradición para cuantas personas como sea posible. Composiciones y actuaciones de clase mundial sólo son posibles con públicos de clase mundial, un recurso que Chile tiene en abundancia y no siempre en el lugar que se esperaría.

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