Científicos chilenos buscan reintroducir árbol en Isla de Pascua

Miles de almácigos del toromiro están siendo cultivados en el territorio continental del país para recuperarlo, dado su importante rol ecológico.

toromiro550

Científicos chilenos están cultivando un árbol en flor considerado extinto en el medio natural. Se trata del toromiro (Sophora toromiro), el cual -debido a los cambios en la ecología de su hábitat- ya no existe en Isla de Pascua, una de las tierras habitadas más remotas del mundo, ubicada a 3.256 kilómetros de Chile Continental.

Pero un equipo de la Universidad Católica de Chile, denominado “Núcleo milenio en genómica funcional de plantas”, junto con la firma Forestal Mininco, fue capaz de identificar unos pocos árboles restantes en otras partes de Chile, tarea que requirió la clasificación de la familia toromiro y sus híbridos.

Las semillas recogidas de los árboles en Chile se están utilizando para un programa de propagación que tiene como objetivo volver a introducir unos 3.000 árboles de la isla, llamada Rapa Nui por el pueblo indígena del mismo nombre, para noviembre o diciembre de 2011.

Patricio Arce, profesor asociado de la Universidad Católica y jefe del proyecto Toromiro, explicó al diario La Tercera que cree que quedan menos de 10 especímenes en el mundo.

“Tengo algunos árboles que ya fueron reconocidos y que son muy viejos, que quizá en el futuro no produzcan más semillas”, comentó.

El profesor Arce mantiene alrededor de 100 de las semillas recogidas de los árboles de Chile en un frasco puesto en su oficina de la universidad, ubicada en el centro de Santiago.

“Para mí, esto es oro”, comenta. “Este árbol no está presente ahora, pero el pueblo Rapa Nui está contento de que vayamos a reintroducir el viejo árbol que sus abuelos conocían”. De hecho, el último toromiro visto en la isla fue hace 16 años y fue talado en ese mismo período.

El académico pretende cultivar los árboles en Santiago antes de plantarlos en Isla de Pascua. Las condiciones del suelo no son ideales para el cultivo, pero la tierra volcánica es muy ácida y el hongo que le permitía mantenerse también está en extinción, razón por la cual los almácigos continentales han sido creados con dicho hongo en sus raíces.

Arce confía en que el proyecto tendrá éxito, en gran parte debido al interés de los habitantes, descendientes de los polinesios, que lo apoyan. Para el académico, la idea del proyecto es “un rapa nui, un toromiro”. El plan es llegar finalmente a alrededor de 5.000 árboles, para igualar el número de la población de esta mística isla.

Esta entrada también está disponible en Inglés