Libro para comprender el “español chileno” es éxito de ventas

Texto lanzado con ocasión del Bicentenario recoge 9.500 unidades léxicas, muchas de ellas usadas en la informalidad, llenas de humor, ingenio e ironía.

El Diccionario de Uso del Español de Chile (DUECh) fue elaborado por la Academia Chilena de la Lengua y materializado por MN Editorial.
El Diccionario de Uso del Español de Chile (DUECh) fue elaborado por la Academia Chilena de la Lengua y materializado por MN Editorial.

Escuchar y entender el “español chileno” suele ser una tarea complicada para los extranjeros que visitan el país, incluso siendo hispanoparlantes, pues el uso informal adorna diariamente el idioma con ingenio y picardía -muchas veces vulgaridad también- en temáticas como las comidas, la vestimenta, el sexo y las relaciones de pareja en general, las funciones escatológicas, los juegos y las unidades monetarias, entre muchas otras.

Fue en coincidencia con las celebraciones de los 200 años de vida independiente de la nación que se editó el Diccionario de Uso del Español de Chile (DUECh), un título que recoge miles de conceptos que no pertenecen al español general y que a poco más de dos meses de lanzado se ha mantenido -según el diario El Mercurio- entre los 10 libros de no ficción más vendidos del país y durante la reciente Feria Internacional del Libro de Santiago agotó su primera tirada de 5.000 ejemplares.

Quien conoce muy bien de las interrogantes que nativos y foráneos tienen respecto del lenguaje informal es la coordinadora del Departamento de Consultas Idiomáticas de la Academia Chilena de la Lengua, Ximena Lavín, quien además fue una de las redactoras de este  diccionario descriptivo, que recoge alrededor de 9.500 unidades léxicas con sus respectivas citas textuales provenientes de prensa, literatura y medios electrónicos.

“Los extranjeros, sobre todo los recién llegados, suelen preguntar por expresiones coloquiales que no conocen. Entre ellas, muchas tienen un elemento humorístico cuya comprensión requiere, además de un conocimiento puramente léxico, una comprensión avanzada de la ironía y los dobles sentidos, junto con un conocimiento de la fonética del español de Chile”, detalla.

A modo de ejemplo, la investigadora cita la frase “más cocido que botón de oro”, que quiere decir “muy cocido”, es decir, “muy ebrio” (“cocido” está definido en el DUECh como “en estado de ebriedad”). Sin embargo, el efecto humorístico de la frase radica en la homofonía existente entre “cocido” (ebrio) y “cosido” (participio de coser o “unir con hilo, usando una aguja”), posible por el hecho de que en Chile (y en toda América) “s” y “c” suenan igual.

“En una interpretación literal, la frase querría decir ‘cosido tan fuerte como se cose un botón de oro, por tratarse de un objeto muy valioso que no se quiere extraviar’; pero, en un contexto determinado –explica Lavín-, un hablante competente logra deducir que no es eso lo que le quieren decir. En ese momento, asocia cosido a su homófono cocido, logra identificar que esa es la interpretación correcta y finalmente disfruta del efecto humorístico causado por su despiste inicial”.

En cuanto a las curiosidades del léxico chileno, el también redactor del DUECh Darío Rojas destaca la presencia de numerosas metáforas y comparaciones basadas en el mundo animal, mediante las cuales se atribuyen a seres humanos características consideradas propias de los animales. Por ejemplo, “chancho” en Chile y gran parte de América designa al cerdo. Pues bien, esta misma palabra se usa para atribuirle a personas comportamientos o características que se le asignan típicamente a este animal: suciedad (Es súper chancho; no se lava las manos), glotonería (Se comió tres platos de lentejas: es un chancho), gordura (De tanto comer ya parece un chancho).

Además de estas metáforas –añade-, se utilizan los nombres de los animales para crear multitud de expresiones: cabro ‘niño o joven’, gallo o galla ‘persona’, caballo ‘muy bueno’,  yegua ‘mujer maliciosa‘, sapo ‘delator’, peuca ‘mujer’ (de peuco, nombre de un ave de rapiña), apequenarse ‘amilanarse’ (de pequén, nombre de un ave pequeña), irse al chancho ‘propasarse, excederse’, buitrear ‘vomitar’, entre muchas otras.

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