Organización chilena promueve el crecimiento económico a través de la artesanía

Apoyando a los artesanos en diseño, marketing y ventas, la Fundación Solidaridad, con sede en Santiago, ha trabajado durante los últimos 35 años para cumplir con su lema “Dignidad hecha a mano”.

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A pesar del cristal y acero del horizonte oriente de Santiago, y los cafés de moda en el centro, el corazón cultural de Chile y su capital sigue siendo su artesanía y tradiciones populares. Ofreciendo asistencia técnica en el diseño, producción, comercialización y gestión de personas y grupos de artesanos, la Fundación Solidaridad apoya la artesanía tradicional como medio de promover el desarrollo económico, la independencia creativa y el orgullo personal.

Historia

La Fundación comenzó hace 35 años e-n 1975- como parte del Comité de Cooperación para la Paz en Chile (Copachi), trabajando para apoyar a los artesanos retenidos como presos políticos en campos de detención por llevar sus artesanías a los mercados públicos. Al año siguiente, el grupo fue absorbido por la Iglesia Católica, continuando la labor que había comenzado bajo Copachi y extendiendo su apoyo a las comunidades más pobres de Santiago, alentándolos a utilizar sus conocimientos tradicionales como medio de alivianar la pobreza.

Con el fin del régimen de Pinochet y el comienzo de la democracia, la organización necesitó un cambio de enfoque. En diciembre del mismo año, el grupo dejó el patrocinio de la iglesia y cambió su nombre por Fundación Solidaridad.

Hoy en día, la fundación ofrece su apoyo a las organizaciones de mujeres, pequeñas empresas familiares, grupos indígenas y artesanos con necesidades especiales.

¿Qué hacen?

Los esfuerzos de la Fundación empiezan en las primeras etapas del proceso creativo con la consulta de diseño. Algunos juguetes para niños, por ejemplo, están diseñados con la consulta de psicólogos infantiles sobre cómo incorporar la ciencia en el desarrollo de técnicas artesanales tradicionales. Las consultas de la Fundación también ayudan a los artesanos a calcular los costos de producción y establecer un modelo de negocio viable.

El principal objetivo de trabajo de la fundación, sin embargo, viene más adelante en el proceso. “Ayudamos a los artesanos a producir bienes que tengan acceso a un mercado comercial”, explicó la  directora ejecutiva Winnie Lira Letelier, quien ha trabajado con la fundación desde sus primeros días en 1975. Este práctico elemento termina mostrando los productos finales en sus salas de exposición, ubicada en el Barrio Brasil, en el centro de Santiago (Santo Domingo 2222) y el suburbio oriental de Las Condes (Pueblito de Los Dominicos, Apoquindo 9085).

Al hacer de la artesanía tradicional una fuente viable de ingresos, la fundación previene que esto se  convierta en meramente una afición, al mismo tiempo que promueve el desarrollo económico de las personas que mantienen estas tradiciones vivas.

La fundación hoy

Alrededor de 180 grupos de artesanos-cerca de 700 personas en total-trabajan con la Fundación Solidaridad. De estos, cerca del 85%  son mujeres. Estos artesanos producen una amplia gama de productos, desde joyería y cerámica tradicional, a cajas, artículos para el hogar y tarjetas de felicitaciones hechas de materiales reciclados. Los productos están a la venta en los concesionarios de Santiago, con una limitada selección disponible para comprar en línea.

Desde 1995, la fundación ha sido miembro de la Organización Mundial de Libre Comercio, lo que le permite ampliar negocios en el extranjero. Sus operaciones siguen siendo pequeñas, con la señora Letelier y otros miembros de su consejo íntimamente relacionados con los artesanos y sus operaciones del día a día.

A pesar de que la fundación se ha ocupado en la creación de mercados de artesanías desde sus inicios, su objetivo principal no son las ganancias ni las propias artesanías. “No hacemos esto por las artesanías”, dice Letelier. “Trabajamos por la dignidad de los artesanos.”

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