Cueca brava reimpulsa la tradición chilena

El folklore se toma los martes en el barrio Brasil con una versión más audaz del popular baile nacional.

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Los martes por la noche son noches de cueca en el Galpón Víctor Jara, un antiguo almacén transformado en un espacio escénico de usos múltiples en el barrio Brasil de Santiago.

 

Aunque en su forma más tradicional la cueca, la danza nacional de Chile, puede parecer anticuada, aquí en el corazón del barrio más bohemio de Santiago, jóvenes y viejos bailan una versión más rápida, más sexy y más urbana, denominada “cueca brava”.

 

En el fondo, la cueca es un baile de seducción, y en ninguna parte esto es más evidente que en el galpón. Jóvenes parejas de los barrios circundantes predominan aquí. El imperativo, pañuelos blancos ondeándose, zapateo y coqueteo, mientras que los sonidos tradicionales de la guitarra, la pandereta y el acordeón inundan el local.

 

Bordeando la estructura del recinto, alimentos caseros que se comercializan en la calle, tales como sopaipillas (masa de zapallo frito con distintas salsas) y cocadas (bolas de manjar envuelto en coco en polvo) están a la venta junto con latas de cerveza, a un precio de CP$800 (unos US$1.50).

 

Alrededor de 200 personas se presentan todos los martes para este evento gratuito, entre las 19:00 y 22:00 horas. Muchos de los bailarines son habituales, pero los recién llegados son recibidos – literalmente – con los brazos abiertos. Aquellos que no conocen los pasos son rápidamente llevados a la pista de baile para una lección práctica. “Venimos casi todos los martes”, dijo Alejandro, actor y estudiante que vive en el barrio República, mientras sacaba a un extranjero riendo hacia la pista de baile. “¡Es completamente chilena!”

 

Memoria y tradición

 

Las fiestas de los martes por la noche en el galpón han estado funcionando durante casi un año, a la par con los otros eventos musicales  y bailables que se ejecutan de miércoles a domingo.

 

“Es un evento tremendamente creativo para los músicos, los bailarines, y para cualquier persona que ame la cueca”, dice Gloria Konig, directora de la Fundación Víctor Jara, que administra el galpón.

 

Nombrado en honor al cantante popular chileno de la década de los ‘60, la Fundación Víctor Jara rinde homenaje a su memoria como artista y por su activismo social. “La idea de la fundación es proporcionar un espacio para los artistas que llevan las tradiciones populares y el honor chileno en sus raíces “, explicó Konig.

 

Con sede en Santiago desde su fundación en 1993, los proyectos de la organización incluyen: una escuela cultural para los niños menos favorecidos de las comunidades de inmigrantes, un canal de televisión pública para el barrio, y la coordinación con las comunidades de todo Chile para promover el patrimonio chileno.

 

El éxito de la cueca

 

Las noches de cueca en el galpón son uno de los mayores éxitos de la fundación, entregando nueva vida a una gran tradición chilena, y que ejemplifican el deseo cada vez mayor entre los jóvenes bohemios de Chile de redescubrir y revitalizar su cultura nacional.

 

Cuando el galpón cierra sus puertas a las 22:00 horas los martes, la fiesta no se detiene, se mueve fuera hacia la plaza. La banda de veteranos sigue tocando mientras que jóvenes músicos se les unen. A medida que cada canción se inicia, toda la multitud se une, conociendo todas las letras de canciones que son casi tan antiguas como la cueca en sí.

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