La intensa expresión textil de la cultura precolombina en Chile

El algodón y las fibras de los animales locales se utilizaron hace 5.000 años, siendo la experiencia más antigua entre las civilizaciones de América del Sur. La expresión textil forma parte esencial de las culturas previas a la llegada de los españoles y da cuenta de identidad, espiritualidad y vida diaria.

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Dos mujeres sentadas sobre una alfombra hecha a mano, tejen y conversan en medio de otras prendas elaboradas bajo la misma técnica. Son maniquíes, pero la belleza de las confecciones, los vestidos y todo el entorno textil generan un impacto envolvente.

 

La imagen, si bien puede ser un relato imaginado, forma parte de la exhibición permanente del Museo de Arte Precolombino, ubicado en pleno centro de Santiago.

 

Las mujeres sentadas parecen conversar y en ese diálogo -que se da sin palabras, pero que se siente claramente- es posible escuchar historias de identidad, de espiritualidad y de vida cotidiana, explicadas y contextualizadas –en este caso- por las ropas y los objetos existentes en este atractiva muestra a la que se accede por sólo US$6 (CP$3000).

 

La cultura andina existente antes de la llegada de los españoles estuvo evidentemente basada en el tejido. Es posible apreciarla en todas las dimensiones de su vida: la vestimenta cotidiana, las redes para pescar, las artes decorativas y los instrumentos para ordenar sus vidas (como llevar la contabilidad de sus animales, por ejemplo).

 

Una expresión esencial

 

Lo que se exhibe en el museo, según explica Carole Sinclair a ThisisChile.cl, es una colección de piezas capaces de explicar cómo era la vida cotidiana de la civilización andina y de cómo, a través de la expresión textil, se honraba también a los dioses y a los muertos. Mucha de esa dinámica, en todo caso, forma parte de la manifestación artística de la élite, especialmente las vestimentas.

 

El acto de tejer, sin embargo, fue una expresión esencial de toda esta cultura porque no sólo resultó ser una manifestación de arte, sino que formó parte intrínseca de su vida, entregándole diversas respuestas a sus necesidades cotidianas. De hecho, en Los Andes el tejido precedió a la alfarería, la agricultura y la vida aldeana.

 

El algodón y las fibras de los camélidos locales se comenzaron a utilizar ya hace 5.000 años en la zona. Y al generarse la experiencia de cruzar hilos de urdimbre y trama en una misma estructura, más la búsqueda de nuevas técnicas decorativas, se llegó a la invención del telar, que acelera notablemente su desarrollo.

 

Toda la expresión textil tiene un significado dentro de esta sociedad. Este arte tiene un propósito, ya sea porque una pieza es necesaria para algo cotidiano o porque es vital para comunicar algo importante en una ceremonia en particular”, explica Sinclaire.

 

De allí es que lo ofrecido por el museo sea un recorrido intenso y hasta poético por toda esa búsqueda expresiva que es la más antigua entre las civilizaciones de América del Sur. Los estudiosos creen que una de las principales motivaciones por las que las culturas andinas domesticaron las llamas y los animales similares de la región fue para incorporar su lana en las fibras.

 

Luego se fueron incorporando otras piezas animales, como las plumas, que junto a la expresión cromática ampliaron los significados y las búsquedas expresivas, especialmente para las ceremonias de tipo funerarias.

 

Expresión de humanidad

 

Por eso es que cuando la conservación permite mantener la máxima originalidad posible en los hallazgos de estos tejidos de los grupos inca, nazca, chavín o parakas es una experiencia de mucha alegría para los expertos y también para el público.

 

“Es una verdadera maravilla encontrar gran parte de estos materiales conservados porque comunican muchas cosas, no solamente la belleza en sí misma sino que toda la humanidad que hay detrás”, explica Sinclaire.

 

Para los amantes del arte, el museo cuenta también con una tienda en la que es posible encontrar libros que explican la herencia de las técnicas textiles andinas. Una guía con la sala de textiles, incluyendo más información e imágenes de alta calidad, se puede comprar también por US$6 (CP$3000).

 

Entre medio, las dos mujeres sentadas sobre una alfombra hecha a mano, que tejen y conversan en medio de otras prendas elaboradas bajo la misma técnica, parecen cada vez más reales.

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