Océano chileno es clave para estudio de la biodiversidad mundial

En Aysén se produce una experiencia natural única: conviven especies de diversos ambientes, gracias al encuentro de tres placas tectónicas.

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En la zona sur de Chile, exactamente en la península de Taitao (ubicada en la Región de Aysén), ocurre algo único en el mundo: la llamada triple unión. Se trata de un punto en la tierra en que, bajo el mar, se rozan constantemente tres placas tectónicas: la de Nazca, la Sudamericana y la Antártica. Esta singular experiencia geológica origina un escenario natural irrepetible: coexisten todos los ecosistemas conocidos de síntesis química.

“Esto significa que conviven en un mismo punto los cinco ambientes donde se dan diferentes tipos de organismos que viven de elementos y sales distintas”, explicó al diario chileno El Mercurio el científico británico Chris German, experto senior de dos departamentos (de Estudios a Gran Profundidad y de Geología y Geofísica) en el Woods Hole Oceanographic Institution de Massachusetts, Estados Unidos.

En palabras simples, en la zona océanica profunda de la triple unión surgen distintos tipos de vida que sólo conviven ahí, por lo que las posibilidades de relacionarse son constantes y variadas, tanto como la biodiversidad existente. Y eso no pasa en ninguna otra parte del planeta.

El experto estuvo en Chile a fines de noviembre, participando en la reunión que organizó la Universidad de Concepción en la que se dieron cita más de 30 expertos del programa mundial Census of Marine Life, red global de investigadores dedicados a analizar y describir la diversidad, distribución y abundancia de los organismos vivos existentes en los océanos.

La instancia ha generado importantes hallazgos en torno a la situación actual y futura de la biodiversidad marina en el mundo, incluyendo temas como recursos pesqueros, acuicultura, fuentes energéticas y minerales submarinos, entre otros tópicos relacionados a la gestión de los océanos.

German subrayó que de las áreas marinas más indispensables de investigar en el mundo, “hay que concentrarse en el Pacífico Sur, el mayor ecosistema del planeta y el menos estudiado”.

El biólogo alemán Günter Försterra, en tanto, habló de la imperiosa necesidad de inventariar las especies existentes en las zonas cercanas a los glaciares australes de Chile, pues señala que ahí se resumen importantes claves de biodiversidad.

El experto estudia desde hace años los fiordos Comau y Reñihué para la Fundación Huinay, por lo que sabe que se trata de lugares vitales. “Los fiordos australes son los más extensos del mundo y urge una amplia tarea de inventariado de especies”, destacó a El Mercurio.

Los expertos coincidieron en que la zona de la triple unión debe ser prioridad dentro de los seis lugares del mundo en los que la comunidad oceanográfica internacional apunta en sus investigaciones: el Ártico, dos puntos en la cadena montañosa del Atlántico Sur central, la cadena al sur de África y la cadena al oeste de India.

Lo que sucede en la península de Taitao genera un gran atractivo para los científicos. En el encuentro océanico de las tres placas tectónicas se originan chorros de agua caliente llamados “chimeneas”, separados unos cinco kilómetros uno de otro. Cada de uno de ellos aporta las diversas características químicas que conforman los cinco hábitats posibles, por lo que “las especies que viven en una chimenea pueden mutar y trasladarse a una vecina, multiplicando así la biodiversidad”, explicó el doctor German.

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