Chile abre sus puertas a un millar de emprendedores globales

Autoridades anunciaron recientemente la ampliación del programa de fomento al desarrollo de nuevos negocios Start-Up Chile a 300 cupos.

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El Ministerio de Economía anunció para febrero de 2011 la apertura de 300 plazas del programa Start-Up Chile, cifra que triplica los cupos ofrecidos el año pasado por el plan que incentiva con US$ 40 mil a los emprendedores extranjeros que deseen desarrollar sus proyectos en el país.

Las características de la iniciativa, que fomenta el espíritu empresarial, han llamado la atención de múltiples publicaciones de negocios alrededor del mundo, tales como The Economist, BusinessWeek, Forbes y TechCrunch, entre otros.

Las autoridades nacionales esperan que alrededor de un millar de emprendedores foráneos lleguen a Chile en los próximos cuatro años para desarrollar sus ideas, tomar contacto con sus pares locales, estimados en 65 mil, y generar unos 2.000 empleos directos.

Hacia un “Chilecon Valley”

Convertir a Chile en polo de innovación y emprendimiento en América Latina es uno de los objetivos de sus autoridades. Por lo mismo,  los proyectos seleccionados por Start-Up Chile están enfocados en la tecnología, aunque no por ello ignoran la energía, el comercio electrónico, las iniciativas sociales e incluso el diseño.

Para ser seleccionados, los postulantes son rigurosamente evaluados por expertos chilenos y de Silicon Valley, que se basan en rigurosos procesos enfocados en las tendencias y sus potencialidades globales.

Start-Up Chile busca fuertes conexiones con Silicon Valley en Estados Unidos y centros más de innovadores más pequeños, como Israel, Singapur y Finlandia.

Los mejores talentos

Al centrarse en el desarrollo de un sector globalmente reconocido como la tecnología, Chile tiene como objetivo invertir la tradicional “fuga de cerebros” y convertirse en un destino para los emprendedores y sus proyectos.

“Yo he estado en esa situación y sé lo que pueden significar US$ 40 mil aprovechados al máximo”, dijo Nicolás Shea, un chileno que dejó Silicon Valley para integrarse al equipo de Start-Up Chile.

Entre el primer grupo de emprendedores en llegar a Chile estuvieron Amit Aharoni, un israelí que buscan iniciar un sitio de viajes con otro graduado de Stanford, el francés Nicolás Meunier. Más allá de la ayuda con los gastos básicos, dijo que el “acceso a los mejores talentos de la región fue el mayor atractivo del programa”.

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