Chile quiere ser el principal productor de vino del Nuevo Mundo

El proyecto, dirigido por la asociación gremial Vinos de Chile, colocaría al país por delante de principales países vitivinícolas como Estados Unidos, Argentina y Australia y duplicaría sus ventas al exterior, hasta alcanzar los US$ 3 mil millones en la próxima década.

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Chile aspira en los próximos diez años a convertirse en el más grande productor de vino del Nuevo Mundo. Ya siendo el séptimo mayor productor global y el quinto mayor exportador (después de Italia, Francia, España y Australia), la industria vitivinícola chilena se propone mantener una tasa de crecimiento anual de 9,2% durante la próxima década.

En las oficinas de la Fundación Imagen de Chile, los directivos de la asociación Vinos de Chile, René Merino, presidente, Eduardo Chadwick, director, junto con Juan Somavía, gerente general de la entidad, explicaron durante una conferencia los principales objetivos de su Plan Estratégico 2020, el cual resalta el ambicioso plan de convertir al país en el mayor productor de vinos del Nuevo Mundo.

Mediante el aumento en la producción y las exportaciones a mercados clave, tales como Canadá, Estados Unidos, el Reino Unido y Alemania, además de la expansión a nuevos mercados en el extranjero, la meta es duplicar las ventas a US$ 3 mil millones (CP$ 1,4 billones) de aquí al año 2020, lo que implica tener un crecimiento anual de un 9,2% durante la próxima década.

Un factor importante en la campaña de expansión, dirigida por el organismo de promoción Vinos de Chile, será el desarrollo de técnicas de cultivo sostenible y de crecimiento biodinámico entre los productores de vino chileno.

Para esto, con el apoyo de Vinos de Chile y la tecnología vitivinícola del consorcio Vinnova y Tecnovid, se está desarrollando un nuevo programa de sustentabilidad con el fin de promover el aumento de este tipo de prácticas.

Con su privilegiado y variado clima, y la ausencia de plagas y enfermedades destructivas como la filoxera, Chile está en una buena posición para ayudar a conducir el impulso mundial hacia métodos sustentables en la industria del vino. El objetivo final, como se indica en el Plan Estratégico 2020 de Vinos de Chile, es impulsar a la industria a ser “ambientalmente viables, económicamente viables y viables en términos de responsabilidad social para la comunidad”.

La principal directriz del programa será el desarrollo, por parte de las universidades chilenas, de un sistemático código de sustentabilidad, en donde la participación más notable ha sido la de la Universidad de Talca.

Los trabajos comenzaron en 2008 para elaborar un conjunto específico y transparente de las directrices para la evaluación de la sustentabilidad de los diferentes viñedos en todo Chile. Hay tres factores que serán considerados en el proceso de evaluación: los procesos directamente relacionados con la vid (categoría verde), la energía, el agua y la eficiencia de los residuos (categoría roja), y la relación con la comunidad local (categoría de naranja).

Los vinos que cumplen el criterio establecido por el código estarán marcados por Vinos de Chile cuando se exporten. Además, los estudios realizados por las universidades se publicarán en la forma de una guía para las viñas chilenas, entregando un fácil acceso a los resultados de la investigación completa detrás de cada botella marcada.

Mediante el establecimiento de un sistema coherente, bien redondeado y transparente para evaluar la sustentabilidad, Vinos de Chile espera crear un distintivo que lleve el peso y significado específico en los mercados extranjeros, donde tan a menudo categorizaciones como “orgánicos” y “biodinámicos” tienen poco significado específico.

De este modo, Vinos de Chile se propone no sólo aumentar las ventas y el respeto de los vinos chilenos en el extranjero, sino también para contribuir a la imagen de Chile como un centro mundial para la innovación y la sustentabilidad.