Valle de Azapa y momias Chinchorro

Sabrosas frutas y las momias más antiguas del mundo se encuentran en este mágico lugar.

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El valle se caracteriza por la producción de sabrosas frutas. En el museo arqueológico de Azapa A 13 kilómetros de Arica, en pleno Valle de Azapa, se encuentra el Museo Arqueológico San Miguel de Azapa, internacionalmente conocido por preservar momias de la cultura Chinchorro de 7.600 años, consideradas las más antiguas del planeta.

Momias Chinchorro

La cultura Chinchorro se desarrolló en la costa de Arica hace nueve mil años. Su característica principal es la momificación de los muertos, anterior a la de los egipcios.

Parece exagerado, sin embargo en Arica es probable hallar restos de momias Chinchorro después de poco excavar. Toda la zona es a fin de cuentas un gran cementerio. Una singular colección se atesora en el Museo de la Universidad de Tarapacá en el Valle de Azapa. Allí cuatro momias están en permanente exhibición.

Si esto es sorprendente, también lo es la historia de Max Uhle, el primer científico que encontró y estudió las momias Chinchorro.

Mad Max -o el demente Max- que es como se conoce en el mundo de la arqueología, fue un taciturno científico que vivió buena parte de su vida sin más compañía que el sol, el desierto y los buitres que solían indicarle el camino de la muerte. Max Uhle, padre de la arqueología sudamericana, nació en Alemania. Su progenitor fue un conocido cirujano de Dresden. 

Uhle no heredó la vocación por la medicina pero sí el gusto por los libros. Y su pasión fueron cráneos, huesos y cuerpos en descomposición, encontrados en las innumerables tumbas que desenterró a lo largo de su vida.

Uno de sus primeros trabajos fue para el Museo de Berlín que lo envió a Sudamérica para que reuniera piezas de colección. En 1882 arribó a Argentina y pronto a Bolivia, donde se interesó en la cultura Tiwanaku. Luego, en Perú, Uhle descubrió el santuario de Pachacamac y una primera momia que correspondía a una mujer de doce años.

En la segunda década del siglo XX, el Museo de Historia Natural de Santiago tuvo noticias de Uhle y lo contrató para que organizara una expedición arqueológica. Max Uhle  exigió viajar a Arica y, en 1918, descubrió las momias Chinchorro.

En un primer momento quedó horrorizado. Las momias “reflejan el salvajismo en que estaban todavía sumidos estos aborígenes”, escribió Uhle en sus notas.

Hoy se sabe que la práctica incluía carbonizar al fuego los cuerpos y extraer sus sesos a través del foramen magnum, tras lo cual la masa encefálica era reemplazada por plumas.

Después de practicado el procedimiento, las momias permanecían años entre los vivos. Según Uhle, la importancia arqueológica del hallazgo era que en aquellas momias estarían las claves para comprender el hasta hoy misterioso poblamiento de América

También es atracción especial de Azapa los geoglifos de Cerro Sagrado, en la Pampa Alto Ramírez. Representan figuras humanas y de animales camélidos, serpientes y lagartos. De interés son además los túmulos funerarios de al menos dos mil años de antigüedad. Próximo a Alto Ramírez se ubica El Chapircollo, lugar repleto de geoglifos, antiguo centro ceremonial aymara en el que hasta ahora se realiza, cada mes de agosto, el sacrificio de una llama para pedir buenas cosechas.

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