Biotecnología de avanzada en Chile para el cultivo de microalgas

Pigmentos naturales para salmones con propiedades antioxidantes para humanos se producen en uno de los sitios más áridos del orbe.

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US$10 millones invirtieron ingenieros, químicos, bioquímicos y biólogos marinos chilenos en la instalación de una innovadora planta de cultivo de microalgas en el desierto de Atacama, uno de los puntos más áridos del planeta, ubicado en el extremo norte del país.

El producto estrella de Atacama Bio Natural se llama Haematococcus pluvialis, un diminuto organismo del que se obtiene un poderoso pigmento empleado por la industria del salmón, rubro en el que Chile es una de las potencias mundiales.

Con el tiempo, los socios de la empresa descubrieron que el polvo rojo que se obtiene de la microalga no solamente contaba con concentraciones mayores del alimento para peces y crustáceos llamado astaxantina, sino además de una oleorresina de alto poder antioxidante.

Según informó AméricaEconomía, la Haematococcus pluvialis cultivada en la pampa del Tamarugal es hoy un insumo clave para la elaboración de productos naturales para la salud y la cosmética.

Eduardo Cisternas, uno de los fundadores de Atacama Bio Natural, aseguró que la microalga no deja residuos, pues ocupa el 100% de ellos en su proceso, por lo que es totalmente amigable con el medio ambiente.

Además, tiene la capacidad de absorber y fijar el dióxido de carbono del aire y liberar oxígeno. “Es un cultivo limpio. Y el sintético no se compara con algo natural. Después va a ser muy distinto exportar un producto con un sello verde”, agregó Cristián Bulboa, director de Ingeniería en Acuicultura de la Universidad Andrés Bello.

De acuerdo a la revista especializada en negocios, Atacama Bio Natural casi no cuenta con clientes chilenos en su área de venta animal. Y sus principales destinos son Ecuador, Alemania y algunos países de Asia.

En 2011, la compañía empresa piensa producir unas 35 toneladas de polvo de microalgas para consumo humano, el triple de lo comercializado el año anterior, lo cual le reportará ventas cercanas a US$3 millones.

Las instalaciones de Atacama Bio Natural cubren una superficie de 80 mil metros cuadrados, con una superficie de cultivo de 40 mil metros cuadrados, número que piensan duplicar en los próximos años.

Además, apuesta por la venta de bonos de carbono. “Tenemos una capacidad en recursos hídricos y de superficie como para llegar a 15 veces la producción actual y, por lo tanto, vamos a tener un impacto importante”, finalizó Cisternas.