El deporte en Chile

Por Julio Salviat W., Premio Nacional de Periodismo Deportivo

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La primera competencia deportiva de la que se tenga noticia en Chile quedó estampada en los maravillosos poemas de “La Araucana”.

En su fenomenal obra, el conquistador-poeta-cronista Alonso de Ercilla y Zúñiga describió el “partido” mediante el cual se iba a dirimir quién sería el jefe, llamado toqui, para encabezar la defensa de los aborígenes contra esos curiosos invasores de barba, yelmo, espada y caballo.

Se trataba de una prueba de fuerza y resistencia. Los mocetones aspirantes debían echarse encima un gran peso y caminar con él a cuestas.

De esos relatos de Ercilla se desprende que Caupolicán fue el primer gran atleta chileno y que destacó más por su poderío físico que por sus dotes guerreras o de conductor de su pueblo. Tres días y tres noches anduvo Caupolicán con un “robusto tronco de árbol” sobre sus hombros. El entrecomillado corresponde a la descripción de Félix Rubén García Sarmiento, el gran poeta nicaragüense que el mundo conoce como Rubén Darío, cuyos versos hablan de un “campeón salvaje y aguerrido, cuya fornida maza blandiera el brazo de Hércules o el brazo de Sansón”.

Se puede desprender, por lo tanto, que siempre hubo deportistas en Chile. Más aún si se considera que los mismos araucanos practicaban un juego similar al hockey sobre hierba, utilizando como bastón un palo llamado chueca, que le daba nombre al juego. Curiosamente, Chile nunca destacó en el hockey césped y tuvieron que venir los alemanes para divulgarlo en los colegios en que se imparte ese idioma. En cambio, Chile ha tenido tradicionalmente muy buenos equipos de hockey patín. Nadie lo ha probado, pero podría ser que nuestros especialistas hayan heredado en buena hora el manejo de la chueca.

Hay otra curiosidad en esta relación araucanos-deporte. La consigna Patricio Manns, folclorista y escritor chileno, en un mini libro que escribió en 1972 para distinguir a los mejores exponentes del deporte chileno. Sostiene que a comienzos del siglo XIX, un etnólogo alemán radicado en Chile dio cabida en los anales de la Universidad de Chile a un artículo escrito por uno de sus discípulos en el que se describe un juego idéntico al fútbol. Rodolfo Lenz, que así se llamaba este filólogo, historiador, investigador “e indigenista incansable”, da fe de que había un juego en el que participaban once araucanos por lado, tratando de introducir un balón en uno de los dos arcos utilizando solamente los pies y la cabeza.

Eso se escribió en 1911. Constancias posteriores no hubo, pero en el sector de la Araucanía -como en todo el país- el fútbol es pasión de multitudes. Y a los descendientes de esa raza fiera se les hace más grato participar en un partido con un balón, muy propio de la modernidad, que en otro con una chueca, el que corresponde a su ancestro.

La imagen es parte de las colecciones de la Biblioteca Nacional y está disponible en www.memoriachilena.cl