ALMA se pone a punto para sus primeras observaciones científicas

Ubicado cerca de San Pedro de Atacama, es uno de los observatorios más grandes del mundo y ya tiene un millar de solicitudes de astrónomos.

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Aunque 16 suena como un número más, es la cantidad de antenas necesarias para que el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA) comience sus primeras observaciones científicas y, por tanto, un hito importante para uno de los observatorios astronómicos más grandes del mundo, ubicado en el norte de Chile.

Después de seis meses de pruebas, la antena fabricada por el consorcio europeo AEM bajo contrato del Observatorio Europeo Austral (ESO) fue entregada al observatorio en abril pasado en el centro de operaciones (OSF), a una altitud de 2.900 metros, en pleno desierto de Atacama, específicamente la Región de Antofagasta.

Allí, la antena fue equipada con detectores de alta sensibilidad, refrigerada con helio líquido y dotada con diversos equipos electrónicos. Ahora, uno de los grandes vehículos transportadores de ALMA ha tomado la antena 28 kilómetros más allá, a lo largo del camino hasta el llano de Chajnantor, la última escala en un largo viaje que comenzó cuando los componentes de la antena fueron fabricados en diferentes países de Europa.

Está previsto que las primeras observaciones científicas de ALMA a través de los cielos de Chile comiencen este 2011. A pesar de que todavía estará en construcción, el conjunto de 16 antenas que estará disponible ya sobrepasa a todos los otros telescopios de su tipo.

Astrónomos de todo el mundo han presentado casi 1.000 propuestas para las primeras observaciones científicas. Este nivel de demanda es aproximadamente nueve veces el número de observaciones que se espera llevar a cabo durante la primera fase de ciencia temprana, lo que demuestra el entusiasmo de los investigadores.

El paso final desde el OSF hasta Chajnantor es un viaje relativamente corto, pero para ALMA hace una gran diferencia. La ubicación elevada de la meseta -2.100 metros más alto – le da condiciones extremadamente secas, que son vitales para la observación en longitudes de onda milimétricas y submilimétricas, ya que estas débiles señales desde el espacio son fácilmente absorbidas por la atmósfera de la Tierra.

Mientras Chajnantor es perfecto para ALMA, la gran altura y la falta de oxígeno lo hacen menos agradable para los visitantes humanos del sitio. A pesar de que hay un edificio técnico -uno de los más altos del mundo- las personas que trabajan en ALMA realizan la mayor cantidad de tareas posibles desde la menor altura del OSF, donde se opera el telescopio de forma remota.

Un viaje al origen

Nacido de múltiples esfuerzos formalizados en 2003, ALMA será un telescopio único de diseño revolucionario, compuesto inicialmente por 66 antenas de alta precisión, operando a longitudes de onda de 0,3 a 9,6 mm. Su conjunto principal tendrá 50 de 12 metros de diámetro, actuando en conjunto como un solo telescopio: un interferómetro.

Lo anterior será complementado por un compacto conjunto adicional de cuatro antenas de 12 metros de diámetro y 12 antenas de siete metros de diámetro, todas las cuales pueden ser distribuidas en distintas configuraciones, donde la distancia entre ellas puede variar entre 150 metros hasta 16 kilómetros, lo que le permitirá a ALMA contar con un poderoso “zoom” variable.

ALMA, que integra desde su origen los proyectos Millimeter Array (Conjunto Milimétrico) de Estados Unidos, Large Southern Array (Gran Conjunto del Sur) de Europa y Large Millimeter Array (Gran Conjunto Milimétrico) de Japón, será capaz de investigar el Universo a longitudes de onda milimétricas y submilimétricas con una sensibilidad y resolución sin precedentes, y con una visión hasta 10 veces más aguda que la del telescopio espacial Hubble, lo que permitirá complementar las imágenes obtenidas por el Interferómetro VLT.

ALMA es el telescopio más poderoso para observar el Universo frío: el gas molecular y el polvo, así como también los vestigios de la radiación del Big Bang. Estudiará los componentes básicos de las estrellas, los sistemas planetarios, galaxias y la vida misma. Proveerá a los científicos con imágenes detalladas de estrellas y planetas naciendo en nubes de gas cerca del Sistema Solar y detectará galaxias lejanas que están formándose en los confines del Universo observable.

Con un costo estimado en US$ 1.300 millones, ALMA es una colaboración entre Europa, América del Norte y Asia del Este, en cooperación con Chile. La construcción y operación de ALMA se efectúan a nombre de Europa por ESO, en nombre de Norteamérica por el Observatorio Nacional de Radioastronomía (NRAO), y en nombre de Asia del Este por el Observatorio Astronómico Nacional de Japón (NAOJ).

Imágenes: gentileza ESO.