San Pedro de Atacama

El acceso perfecto a los más espectaculares paisajes desérticos del norte de Chile.

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San Pedro es la tierra de los indígenas atacameños o kunzas, una antigua cultura que se desarrolló a orillas de un fértil oasis. Hoy es el epicentro de un masivo turismo internacional.

El poblado ofrece una gran variedad de alojamientos, desde económicas piezas hasta hoteles boutique muy sofisticados. La oferta de restaurantes de comida típica también permite elegir entre distintas opciones.

El recorrido puede empezar en el Instituto de Investigaciones Arqueológicas y Museo R.P. Gustavo le Paige s.j., en la esquina de la plaza de armas, que ofrece una extraordinaria exposición en la que se resumen los 11 mil años de la cultura atacameña, gracias 300 mil piezas arqueológicas y etnográficas.

Si la idea es refrescarse, nada mejor que visitar el Oasis Alberto Terrazas, ex Pozo 3. Se trata de una piscina de tibia y exquisita agua natural, con 23° C promedio, la que emana de un pozo mineral. Su nombre es un homenaje a Alberto Terrazas, ingenioso minero y empresario local quien construyó el balneario que permanece abierto las 24 hrs. todos los días del año.

Ineludible es la visita a la iglesia de San Pedro. Aunque ha requerido varias reparaciones, sus muros datan de 1744 y, desde entonces, es el centro de las principales festividades, como el carnaval que se celebra los últimos días de febrero con bailes, comida y bebidas típicas, el 29 de junio se reúnen también en este poblado cofradías de baile de todos los pueblos cercanos y el 25 de diciembre se realiza la adoración del niño Dios que se festina con bailes religiosos.

Aventuras desde San Pedro

En San Pedro se ofrecen expediciones al desierto y al altiplano. Múltiples empresas locales ofrecen viajes a todos los lugares turísticos. La zona de San Pedro es, sin duda, uno de los lugares en Chile con más atractivos que ofrecer.

Valle de la Luna

A 17 kilómetros de San Pedro de Atacama, en la zona de la Cordillera de la Sal. Es un lugar muy visitado y declarado Santuario de la Naturaleza por su extraordinaria belleza y extraña apariencia lunar.

Lo normal es viajar antes del atardecer y al llegar se cancela una entrada de bajo costo.

El espectáculo es grandioso; curiosas formaciones de piedra y arena, cavernas, afloramientos salinos que parecen esculturas, son parte del encanto. Cuando el sol se oculta en el oeste, el desierto se pinta de majestuosos colores. Luego permanece su fría inmanencia. Extraordinario en noches de luna llena.

Géiseres del Tatio

Uno de los lugares que provoca mayor asombro. Es el grupo más numeroso de géiseres del hemisferio sur. Se encuentran a 95 kilómetros de San Pedro, a 4.000 metros sobre el nivel del mar.

El camino es áspero y  hay que salir de San Pedro antes del amanecer. Sin embargo, vale la pena el sacrificio. Al despuntar el sol, grandes chorros de vapor de 6 a 8 metros. brotan de la tierra. Son las emanaciones de un río subterráneo que nace en el volcán Tatio.

Se sugiere visitar la zona entre las 5:00 y 7:00 horas de la mañana, cuando la intensidad de los chorros es mucho más fuerte y entonces pueden alcanzar alturas de 10 o más metros. Además, en la zona existen pozos termales para un reparador baño a medio día.

IMPORTANTE
1. Llevar ropa  de abrigo ya que los amaneceres son fríos (0 grados C o menos). Pero también short o traje de baño porque en el día las temperaturas superan los 20 grados C.
2. No acercarse a los chorros. Puede ser peligroso por la fragilidad de los bordes de los cráteres.
3. Llevar protector solar de alto factor y lentes de sol.
4. Organizar el viaje con alguna agencia local ya que el camino es duro, lleno de curvas y se puede requerir doble tracción. Para observar el mejor espectáculo se sugiere manejar de noche.

Salar de Atacama

El Salar de Atacama se encuentra a 55 kilómetros al sur de San Pedro y se accede por un camino que permite observar la impresionante belleza de los volcanes Lascar y Licancabur. En la ruta, primero se deja detrás el pueblo de Toconao y finalmente se llega a la Laguna Chaxa.

El enorme campo salado mide 100 kilómetros de largo y 80 de ancho. Es el tercer salar más grande del mundo después de Uyuni en Bolivia y el Gran Lago Salado de Utah en Estados Unidos.

El Salar de Atacama se caracteriza por su límpido aire seco que permite ver el otro extremo del salar a más de 70 kilómetros Bajo el campo de sal se oculta un lago que aflora en pequeñas lagunas; la más visitada es Chaxa, la cual forma parte de la Reserva Nacional Los Flamencos. Admirables son las aves, guallatas, gaviotas andinas, chorlos de la puna, colegiales y flamencos.

Toconao

Un típico pueblo colonial a 39 kilómetros de San Pedro. Es famosa su artesanía de piedra liparita de origen volcánico. La torre del campanario de la iglesia del pueblo está construida con el mismo material. En los alrededores de Toconao se encuentra la Quebrada de Jerez, característica por sus peculiares petroglifos. En mismo Toconao hay un restaurante y una casa de alojamiento a un costado de la plaza de armas. Por sus calles se pueden ver llamas y vicuñas compartiendo con niños y jóvenes.

Termas de Puritama

Se encuentran en pleno desierto, a más de 3.500 metros de altura y a unos 30 kilómetros al norte de San Pedro, en un cañón montañoso de impresionante belleza al que se accede por un empinado camino que exige doble tracción de los vehículos.

Existen varios pozones al aire libre, con caídas de agua y colas de zorro gigantes, detalle que otorga privacidad a cada piscina. Una pasarela de madera permite el acceso a los pozones, todos los cuales cuentan con baños y camarines.

Las aguas hipo termales y sulfatadas poseen una temperatura de 25 a 33 grados y poseen propiedades curativas. Por siglos fueron privilegio de los lugareños, hasta ser abiertas al público y rediseñadas por el mismo arquitecto del Hotel Explora. Las Termas de Puritama conservan su pureza y encanto original.

Pucará de Quitor

Está a sólo 3 kilómetros al norte de San Pedro. Se trata de una antigua construcción preincaica que se remonta al siglo XII. Declarada Monumento Nacional en 1982, ocho siglos antes era una fortaleza del pueblo kunza. Está construida con piedras que desafían la gravedad en un empinado cerro. Posee un muro defensivo que resultó inútil ante el invasor español, quien doblegó a los defensores y ordenó decapitar a todos los caciques de la zona. Las ruinas se encuentran en un recodo de la quebrada por cuyo cauce fluyen las aguas del río San Pedro, o río Grande.

Cordillera de la Sal y Valle de la Muerte

Las rocas de esta formación cordillerana tienen una gran cantidad de sulfato de calcio y a la vista parecen salpicadas con sal. El hito geográfico aparece de pronto en el camino que une Calama con San Pedro.

Millones de años atrás la cordillera fue el fondo de un lago y se originó por movimientos de la corteza terrestre. Las lluvias, el viento y el fuerte sol del desierto diseñaron su forma final, cual esculturas naturales que impactan al visitante.

Por el camino a San Pedro se atraviesa el Valle de la Muerte. Al amanecer o al crepúsculo, el panorama es incomparable.