Con elogios debuta en Argentina película chilena sobre Violeta Parra

Los principales medios de Buenos Aires también rescataron la interpretación protagónica de Francisca Gavilán.

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Con una favorable crítica debutó en Argentina la película chilena Violeta se fue a los cielos, a la que los principales medios de prensa bonaerenses calificaron como un “emotivo” e “intenso” relato sobre la vida de la multifacética artista Violeta Parra.

Para Clarín, la candidata de Chile para el Óscar y el Goya a la Mejor Película Extranjera, la cinta de Andrés Wood es un “rescate emotivo” que “logra sus puntos más altos en las contradicciones y los desbordes pasionales de la protagonista”.

El comentarista Miguel Frías también destacó a la “estupenda” actriz Francisca Gavilán “no sólo por cómo encarna al personaje o interpreta versiones bellísimas de sus canciones, sino por su compleja e intensísima capacidad para envolvernos en un universo íntimo y hacernos ‘sentir a’ o ‘sentir como’ Parra”.

En Página/12, Horacio Bernades la citó como una película “mesuradamente atonal, matemática en su construcción de remolinos narrativos, menos violenta que violentada por la figura que evoca”.

“Wood pinta el retrato de Violeta como lo hubiera hecho Francis Bacon: de a pedazos, aunque éstos no encajen. Más aún, si no encajan, mejor: ésa sería la mejor manera de dejar testimonio de un arte y una personalidad que tienden a huir, a fugar, a contradecirse a cada paso o cada nota”, agregó.

Según su análisis, “lúcidamente, el filme no pretende homogeneizar ni conciliar nada. Por el contrario, pone al espectador frente a pedazos que no encajan, o se despegan y se salen”.

Bernades también se detuvo en la protagonista del largometraje: “El espejo roto de Violeta se fue a los cielos alcanza una entereza que no hubiera sido posible de no mediar la presencia de la hasta aquí desconocida, de ahora en más imborrable, Francisca Gavilán, quien no sólo da vida a este puzzle humano, sino que hasta se da el gusto de relevarla en la voz casi sin que se note”.

En La Nación, Diego Battle dijo que “está construida con una estructura de rompecabezas que va y viene en el tiempo y en los lugares, desde su búsqueda casi antropológica de las raíces ancestrales de la música de su país hasta su experiencia con la “universidad del folklore” en una carpa de circo que montó en La Reina, pasando por sus coqueteos con la pintura en París o sus tortuosas relaciones afectivas) para llegar al abrupto final que ya todos conocen”.

Aunque menos elogioso, el cronista aseguró que la cinta “logra seducir al espectador y alcanza una dimensión artística que no queda a tanta distancia de la que alcanzó en vida la figura que retrata”.