Científicos chilenos descubren tesoro paleontológico en la Antártica

Especies que revelan un clima muy distinto al actual halló equipo de la Universidad de Chile y el Museo de Historia Natural.

La expedición fue integrada por paleontólogos, geólogos y expertos en genética de poblaciones, entre otros profesionales.
La expedición fue integrada por paleontólogos, geólogos y expertos en genética de poblaciones, entre otros profesionales.

Un equipo multidisciplinario de científicos de la Universidad de Chile y el Museo de Historia Natural de Santiago descubrió en la Antártica fósiles de plesiosaurios y mosasaurios, enormes reptiles marinos contemporáneos a los dinosaurios.

El hallazgo fue realizado en rocas del periodo Cretácico, de unos 70 millones de años atrás, durante la estadía de los especialistas en la isla James Ross, ubicada cerca del extremo noreste de la península Antártica.

“Los descubrimientos dan cuenta de condiciones climáticas y ecosistemas muy diferentes a los actualmente hallados en Antártica. Se estima que en ese tiempo, el Continente Blanco tenía características semejantes a las encontradas hoy en zonas subtropicales”, explicó el líder de la expedición, David Rubilar.

El también investigador del Museo de Historia Natural detalló explicó que también se encontraron abundantes restos de tiburones gigantes, moluscos (como los nautilus, que viven actualmente en zonas cálidas), ammonites y troncos petrificados de antiguos bosques costeros.

Del plesiosaurio, se hallaron restos de vértebras, costillas y elementos de las aletas. Además, por primera vez se identificaron fósiles de la familia Elasmosauride, reptiles marinos que podían llegar a medir 15 metros de largo.

También hallaron dientes, costillas y vértebras del mosasaurio, un reptil emparentado a los actuales dragones de Komodo que podía llegar a medir más de 10 metros.

El paleontólogo de la Universidad de Chile Alexander Vargas complementó que el proyecto “tiene entre sus objetivos comparar los organismos fósiles identificados en Antártica con otros semejantes encontrados en Chile y así dar cuenta de antiguas relaciones biogeográficas entre el país y el continente blanco”.

Posteriormente, los fósiles serán preparados y estudiados en los laboratorios de la Universidad de Chile y el Museo de Historia Natural para estimar si pertenecen a especies ya conocidas.

De todas maneras, “es posible reconocer el descubrimiento de algunas especies nuevas, como peces cartilaginosos semejantes al pejegallo”, añadió Vargas.

Otro aspecto importante de esta excursión fue el descubrimiento de tiburones de los géneros Cretalamna y Centrophoroides, cuya presencia en la Antártica se ignoraba hasta ahora.

“Hemos encontrado un tesoro, que en su conjunto nos permitirá explicar la historia natural de esta parte del mundo”, agregó David Rubilar.

El proyecto fue parte de la XLVIII Expedición Científica Antártica, organizada por el Instituto Antártico Chileno (Inach), que financió la iniciativa en conjunto con el Programa de Investigación Asociativa de la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (Conicyt).

Texto e imágenes: gentileza Instituto Antártico Chileno (Inach)

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