Científicos chilenos logran bloquear formación de recuerdos traumáticos

Nuevo fármaco actúa en zona del cerebro relacionada al aprendizaje del miedo y las respuestas emocionales.

Pese a que generalmente se piensa que el cerebro está constituido únicamente por neuronas, en realidad eso no es así. El 85% de este órgano está formado por unas células llamadas astrocitos, las cuales tienen como función sostener y nutrir a las neuronas. Esta condición las ha mantenido en las sombras de la investigación científica. Sin embargo, durante el último tiempo, una serie de estudios han sugerido que estas células tienen un rol mucho más protagónico.

Justamente en los astrocitos se concentró un equipo de investigadores de cuatro universidades de Chile y Bélgica, que logró constatar que la liberación por parte de estas células de unas sustancias conocidas como gliotransmisores es clave para la consolidación de los recuerdos traumáticos, según explicaron en el trabajo publicado en la revista de la Federation of American Societies for Experimental Biology (Faseb). Además, lograron desarrollar un fármaco capaz de bloquear la liberación de estas sustancias y eliminar estos recuerdos.

Los astrocitos, al igual que otros tipos de células, cuentan en su estructura con una serie de canales conocidos como hemicanales de conexinas, los cuales permiten el tránsito de pequeñas moléculas desde el exterior hacia el interior de la célula y viceversa. A través de estos canales, los astrocitos liberan los gliotransmisores, los cuales participan en la sinapsis neuronal.

“Desarrollamos un fármaco capaz de afectar las funciones de hemicanales, cerrando o modulando su apertura, que no afecta conexión entre astrocitos ni la sinapsis neuronal”, explicó Jimmy Stehberg, investigador del Laboratorio de Neurobiología de la Universidad Andrés Bello, una de las seis instituciones involucradas en el estudio. A través de microcánulas, los científicos inyectaron esta sustancia en el cerebro de ratas, específicamente en la amígdala basolateral, zona involucrada en el aprendizaje del miedo y las respuestas emocionales del cerebro.

Previamente, los animales habían sido sometidos a un estímulo: un sonido característico era sucedido por un suave golpe en su pierna. Así, cada vez que escuchaban el sonido, las ratas se inmovilizaban ante la expectativa del golpe. Sin embargo, 24 horas después de que se les inyectó la sustancia en sus cerebros, los individuos no se inmovilizaron tras escuchar el sonido, lo cual indicó que olvidaron la experiencia traumática.

La evidencia científica reveló que existe una ventana de alrededor de cuatro horas después de vivida una experiencia traumática, durante la cual si se altera el funcionamiento de determinadas áreas del cerebro, la memoria de corto plazo no se transforma en memoria de largo plazo. Justamente, ese espacio aprovecharon los científicos para probar su fármaco.

Eso sí, el académico señaló que no se trata de una especie de bloqueo de la memoria que les permita olvidar la experiencia que les generó el trauma: “Podrán recordar con detalle lo que pasó, pero no tendrán emociones asociadas al trauma”.

A juicio de Jimmy Stehberg, “esta es la primera evidencia en vivo de que la sinapsis es tripartita, es decir, se produce entre dos neuronas y un astrocito”, lo cual desafía el paradigma de que la sinapsis se produce entre sólo dos neuronas.

Por otro lado, los investigadores concluyeron que “los astrocitos son un nuevo blanco farmacológico para el tratamiento de males como el estrés postraumático”. Según Stehberg, “los astrocitos podrían convertirse en un blanco para el desarrollo de fármacos capaces de tratar un gran número de desórdenes psiquiátricos, los que hoy en día se enfocan solamente en afectar la función neuronal”.

Los investigadores ya patentaron este fármaco, aunque el investigador advirtió que podrían transcurrir no menos de siete años antes de que se desarrollen todos los estudios clínicos y la sustancia esté a disposición de los médicos y los pacientes.

El trabajo fue desarrollado por profesionales de las universidades Andrés Bello, Católica, Del Desarrollo y De Valparaíso, esta última a través del Centro Interdisciplinario de Neurociencias de Valparaíso, en conjunto con pares de las universidades Católica de Lovaina y De Gante, ambas de Bélgica.

Fuente: Universidad Andrés Bello

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