Corvina, la nueva apuesta de la acuicultura en Chile

Se trata de un pez silvestre sabroso y escaso, cuya producción a escala requiere una tecnología inédita.

Por Ximena Bravo Pou*

Bajo el cálido sol del verano, Concón se alista para una nueva versión de lo que sus autoridades buscan posicionar como el evento gastronómico característico del balneario y un nuevo récord Guinness de Chile: la corvina más larga del mundo, de 109 metros de largo. 1.700 kilos de ese pescado fueron preparados por 23 restaurantes de la zona y degustados por 2.500 personas, turistas principalmente, quienes no saben que la delicia que acaban de consumir equivale a casi un cuarto del total que produce Chile en un año de corvina.

Al mismo tiempo, pero a unos 300 kilómetros hacia el norte, en Tongoy, se comienzan a dar los primeros pasos para una producción a escala de corvina, mediante técnicas parecidas a las de los salmones, que permitan pasar de las actuales 700 toneladas aproximadas que se pescan a lo largo de casi toda la costa chilena al año, a unas 5.000 toneladas en una década más. Para ello se está desarrollando tecnología inédita.

La corvina silvestre se distribuye desde Perú, donde es ampliamente usada en su gastronomía, hasta Puerto Montt, en el sur de Chile, “pero los niveles de desembarque en los últimos años han estado en disminución”, dice Marcela Ureta, jefa del programa de cultivo de corvina de la Fundación Chile. Se trata principalmente de pesca artesanal.

Apuesta de exportación

La corvina es la nueva apuesta acuícola chilena liderada por la Fundación Chile, la misma que impulsó la transferencia tecnológica de industrias exportadoras tan exitosas como la de los salmones. Se trata de un ambicioso programa cofinanciado por la estatal Innova Corfo que tiene varios subprogramas por un monto total aproximado de US$10,5 millones, que incluye engorde en balsas jaula (en el mar) y en estanques en tierra; genética y medio ambiente; nutrición y sanidad, entre otros.

“La idea del programa es probar distintas tecnologías para ver cuál es la más adecuada para el escalamiento de esta especie”, dice Marcela Ureta. Los subprogramas son ejecutados por universidades –de Tarapacá, Arturo Prat, Católica del Norte y Austral– y por empresas del sector como ADL Diagnostics Chile y Ewos Chile.

Esta última empresa participa como proveedor del alimento de los peces, el que debe desarrollarse específicamente para esta especie. “Ewos es una compañía que invierte de manera considerable, consistente y permanente en investigación y desarrollo”, dice Constantino Siderakis, gerente comercial de Ewos Chile, quien destaca la importancia de diversificar la acuicultura. “Dado el gran potencial acuícola que tiene nuestro país, nuestro aporte puede ser de gran valor para nuevos emprendimientos sustentables en Chile”, dice.

No sólo en estos rincones del mundo gusta la corvina. La apuesta, que se enfoca principalmente al mercado de exportación, se prevé bastante segura, pues ya fue probada en el extranjero con mucho éxito antes de partir con el programa, a través de un estudio de mercado realizado por Infopesca. Se enviaron muestras de corvina fresca a París, Madrid, Tokio, Nueva York, Los Angeles, Miami, São Paulo y Rio de Janeiro. “El resultado fue bastante positivo en cuanto a la calidad del producto; en las encuestas respecto a símiles fue posicionado junto a las especies que tienen mejor precio”, dice la investigadora.

Así, el kilo de corvina podría venderse entre US$ 5 y US$13, dependiendo del mercado, del tamaño y tipo de cliente, estrategia de comercialización y negociación. Es un precio superior, por ejemplo, al del salmón, que hoy alcanza valores en torno a US$ 4,5 por kilo.

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