Gigantesca torre captará energía solar en el desierto chileno

Estructura inflable de un kilómetro de altura suministrará al observatorio astronómico ALMA.

Ingenieros de la Universidad de Londres proyectan una torre inflable de un kilómetro de altura para producir energía limpia tanto de día como de noche a partir del calor del Sol.

El equipo ultima el prototipo con un diseño que no requiere agua, para ser utilizado en los lugares más remotos del mundo.

El mecanismo, que fue solicitado por el mayor observatorio astronómico del planeta, ALMA, localizado en Atacama, Chile, combina la tecnología solar térmica, eólica y geotérmica, basado en el fenómeno de la convección (el aire caliente pesa menos y tiende a ascender).

Se trata de una especie de invernadero donde durante el día se calienta el aire y sube por una torre hueca central moviendo unas turbinas que se encuentran en su interior. Unas tuberías enterradas sirven de almacenamiento térmico garantizando el funcionamiento las 24 horas del día.

El beneficio principal es el almacenamiento energético solar como calor en el suelo, usando materiales baratos como grava, betún o bolsas de agua salada, de forma que la planta genere energía en días nublados y por las noches, señaló Patrick Cottam, investigador del Centro para la Sostenibilidad Urbana y la Resiliencia, de la Universidad de Londres.

Ese centro de estudios superiores confió la obra al ingeniero aeronáutico sueco Per Lindstrand, cuyo aporte radica en que en lugar de una estructura rígida de hormigón, vidrio o metal, la planta será inflable, fabricada con telas para evitar la oxidación, las afectaciones por las inclemencias meteorológicas o la erosión del viento, como ocurrió en intentos anteriores.

La elección del textil supone el abaratamiento del proyecto, pues la instalación costará unos 14 millones de euros, mucho menos que los 550 millones si fuera de cemento.

Las torres solares son una alternativa a la generación de electricidad con paneles fotovoltaicos en áreas remotas con actividad sísmica, donde el mantenimiento de las placas puede ser complicado.

En zonas desérticas donde la arena es muy fina, los paneles se obstruyen rápidamente y se necesita un gran trabajo de limpieza en un lugar con carestía de agua, expuso Lindstrand a la revista Engineer.

La estructura inflable presenta el desafío de elegir un material suficientemente flexible y a la vez perdurable, para soportar la radiación ultravioleta del sol y el impacto mecánico del viento.

Imagen: cortesía Sernatur/ Martin Edwards

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