Chile obtiene por primera vez el León de Plata en la Bienal de Arquitectura de Venecia

Los arquitectos chilenos Pedro Alonso y Hugo Palmarola consiguieron este importante galardón por llevar un monolito prefabricado, firmado por el ex Presidente Salvador Allende en 1972 y encontrado en ruinas en 2006.

Bienal de Arquitectura de Venecia

“Por su capacidad de afrontar un capítulo crítico de la globalización mundial. Focalizada en un elemento esencial de la arquitectura moderna –el muro prefabricado de cemento- la investigación chilena destaca el papel de los elementos arquitectónicos en diferentes contextos, tanto ideológicos como políticos”. Así explicó el jurado de la 14 Bienal de Arquitectura de Venecia, el León de Plata con que decidió premiar al pabellón chileno en la muestra de arquitectura más importante del mundo.

El proyecto reconocido, Monolith Controversies, es un trabajo de investigación de más de siete años del arquitecto Pedro Alonso y del diseñador Hugo Palmarola. Ellos ganaron en 2013 el concurso que el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes abrió para buscar al proyecto que representaría al país en la muestra que se inauguró la semana pasada en Venecia.

El pabellón chileno pone en valor un hito olvidado en la historia de la vivienda social en Chile: la instalación de la KPD, una fábrica donada por la Unión Soviética en 1972 para construir edificios de departamentos tras el terremoto que azotó al país en 1971.

La elección de la pieza busca enfocarse en un elemento tan fundamental de la arquitectura global en el siglo XX como es la pared de hormigón, pero por sobre todo, mostrar cómo este mismo elemento se convirtió en Chile en un intenso objeto de controversias, de alta carga simbólica. Durante la inauguración de la KPD, Salvador Allende y el Embajador Soviético pusieron sus firmas en el hormigón fresco, acción que lo convirtió en un bloque único, el que se instaló más tarde en la entrada de la nueva fábrica, ubicada en Av. Industrial con Av. El trabajador en El Belloto, Quilpué.

Tras el Golpe de Estado en septiembre de 1973, la fábrica pasó a manos de la Armada, que borró la firma de Allende y agregó al panel un retablo de la Virgen del Carmen con el Niño Jesús, además de dos lámparas coloniales. Luego del cierre de la KPD, este panel quedó abandonado. Alonso y Palmarola decidieron rescatar esta historia y llevarla a Venecia.

“El panel es una suerte de testigo directo de lo que pasó, es un testigo material que sintetiza y simboliza. Cuando un presidente firma un panel de esta forma, hace algo similar a lo que hizo Marcel Duchamp con el urinario, toma un objeto ordinario producido en masa y lo transforma en un objeto único, en una obra de arte”, explica Pedro Alonso.

La decimocuarta edición de la Bienal de Arquitectura de Venecia abrió el sábado 7 de junio sus puertas al público para que la gente conozca cómo ha sido la modernización arquitectónica en el último siglo de los 65 países participantes. Sus pabellones, que se ubican a lo largo de 46.000 metros cuadrados, se podrán visitar hasta el próximo 23 de noviembre.