Patronato: centro de la multiculturalidad en Santiago

Patronato es un barrio ubicado en la comuna de Recoleta entre las calles Bellavista, Domínica, Loreto y Recoleta, y probablemente presenta el panorama con más colores y sabores de tierras lejanas en Santiago. Al arribo de los árabes a fines del siglo XIX se sumó la llegada de migrantes de Corea, China, India y Palestina. Aquí, un recorrido por los rostros, productos e historias que hacen de Patronato uno de los lugares más multiculturales de la capital.

comida coreana

Dulces árabes en Santa Filomena con Patronato: Un puesto callejero en la intersección de estas dos calles es el lugar donde se encuentran una variedad de dulces árabes que se deshacen en la boca: el suave sabor almibarado de los baklavas y haristel-los. Lo atiende su dueño, originario de Irak. Llegó a Chile en 2008, producto de la guerra. “Yo mismo hago los dulces con mi esposa” cuenta.

Ropa de la India. Desde el norte de la India llegaron los dueños de este local de ropa ubicado en calle Patronato. Los colores encendidos, telas livianas, e inciensos con aromas cautivantes son parte del ambiente de la oferta textil característica del barrio.

Comida coreana casera en Misoya. En Santa Filomena 348 se encuentra el pequeño restaurant coreano Misoya – quizás menos conocido que sus contrapartes como el tradicional  Sukine, nada tiene que envidiarle en calidad y en excelente atención. Su dueña prepara la comida en el momento: reconfortante sopa de fideos Udong, o Kimbap, similar al sushi japonés. “La comida coreana es muy buena para la salud”, cuenta la señora Hee Kyung Park, dueña del local. “El kimchi (tradicional repollo fermentado) es muy saludable, y las preparaciones con poroto coreano tienen propiedades anticancerígenas”.

Té Taiwanés León. Leo Yang prepara el delicioso y auténtico nai cha, té con leche taiwanés para llevar. Es dulce, refrescante y reconfortante. Se le pueden añadir sabrosas bolitas de tapioca y también pedirlo para llevar. Se encuentran en Eusebio Lillo 398B.

Delicias árabes de Jabri. Más alejada de las atiborradas calles Santa Filomena y Patronato, por Eusebio Lillo se respira más tranquilidad y aún se conservan negocios y restaurantes de la comunidad árabe, pionera en habitar el barrio. Casi al llegar a recoleta destaca Jabri, un sencillo lugar que ofrece almuerzos y delicias árabes junto a un auténtico “café turco” para acompañar. Un negocio familiar desde hace 10 años, el alma de restaurant es la matriarca Angélica Artuch, hija de Juan Artuch quien llegó a instalarse desde Siria en 1914 y se dedicó al rubro textil. “Mi hijo estudió gastronomía y decidió rescatar las recetas de sus abuelos” nos detalla.  A partir de ahí la familia decidió cambiar telas por ollas y deleitar a la comunidad con los sabores de sus antepasados.

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