Premio Nobel de Literatura

Gabriela Mistral

Maestra de escuela que dedicó toda su vida a la enseñanza y la creación, fue la primera artista de Latinoamérica en recibir el máximo galardón de las letras mundiales.

viernes, 21 de agosto de 2009  
Gabriela Mistral (Photo: Dibam)

Maestra de escuela, diplomática y poetisa, nació como Lucila Godoy Alcayaga el 7 de abril de 1889 en la ciudad de Vicuña, emplazada en el valle del Elqui, una de las zonas del norte de Chile que actualmente acogen algunos los más modernos observatorios telescópicos del mundo.

En parte inspirada por su padre Juan Jerónimo y su hermana Emelina, exhibió de muy joven su inclinación literaria, con colaboraciones en la prensa local, y pedagógica, al trabajar como profesora primaria autodidacta, carrera de la que posteriormente se graduaría en Santiago.

En 1913, el poeta nicaragüense Rubén Darío aceptó publicar sus creaciones en la revista que edita en París. Tras ganar con Sonetos de la muerte un importante concurso en Chile, asumió definitivamente el seudónimo tomado de sus poetas favoritos: el italiano Gabriele D’Annunzio y el francés Frédéric Mistral.

Sin abandonar la creación literaria, Gabriela Mistral dirigió liceos en las ciudades de Punta Arenas, donde instauró entre otras medidas la enseñanza nocturna para adultos, y Temuco, donde conoció a un por entonces joven Neftalí Reyes Basoalto, quien luego conseguiría celebridad como Pablo Neruda.

Mientras trabajaba en México en el mejoramiento del sistema educativo con el filósofo José Vasconcelos, fue editado por el Instituto de las Españas de Nueva York su libro Desolación (1924) y dos años más tarde salió a la luz su segundo poemario, llamado Ternura. También realizó innumerables periplos por Estados Unidos, Europa y América Latina dictando conferencias.

Fue nombrada en 1926 consejera del Instituto Internacional de Cooperación Intelectual y se estableció en Francia, donde se contactó con intelectuales como Paul Rivet y Miguel de Unamuno. Sería el primero de muchos cargos fuera de su país antes de ser investida con un puesto consular de manera vitalicia en 1935 por las autoridades chilenas.

Mistral se convirtió en 1945 en el primer literato de América Latina en recibir el Nobel de Literatura, tras lo cual se sucederían homenajes en todo el mundo. Afectada de diabetes y un cáncer de páncreas, falleció en Estados Unidos en 1957 habiendo dejado prácticamente listo para su edición su obra Poema de Chile y buena parte de su herencia para el sustento de los niños más desposeídos de su nación.