Puerto Williams, en el fin del mundo

En el último territorio de la Patagonia, un vibrante poblado hace soberanía y es guardián de uno de los puntos más bellos de Chile.

viernes, 10 de julio de 2009 Categoría: Destinos Top
Puerto Williams Puerto Williams (Photo:Jorge López)

Los casi dos mil personas que viven en la última gran ciudad de Chile comparten una ancestral tradición. Sus raíces provienen de los yaganes,  habitantes originarios de la zona, que hace 8 mil años desafiaban con sus canoas al clima  inclemente y frío de Isla Navarino y los canales de Tierra del Fuego.

Ubicado en la ribera norte de Isla Navarino y frente al Canal Beagle, es considerado el poblado más austral del mundo. Actualmente cuenta con coloridas casas en dónde todo el mundo se conoce y dispone de buenos servicios de abastecimiento.

La insularidad y las distancias han mantenido a la ciudad como un punto de difícil acceso. Sólo se puede llegar en avioneta o navegando desde Punta Arenas, sin embargo en el último tiempo se ha dado a conocer fuertemente entre los amantes de la naturaleza.

Precisamente la lejanía han conservado uno de los valores más importantes de Williams a salvo: su naturaleza. Enormes montañas nevadas, bosques de lenga y una biodiversidad sorprendente se mezclan con kayak, navegaciones en velero, trekking o escalada, transformando a la ciudad en punto referencial de una aventura de alto vuelo en el confín del mundo.

Atractivos de la ciudad

El museo Martín Gusinde contiene grandes ilustraciones y relatos tradicionales de la desconocida cultura yagán, junto con testimonios de los primeros colonos que llegaron a la zona atraídos  por la fiebre del oro, fenómeno minero en Tierra del Fuego durante el siglo XIX.  Es una de las muestras más completas e ilustrativas acerca de la isla Navarino.

El mascarón de proa de un barco descansa cerca del centro de Williams. Se trata del Yelcho, embarcación que fue comandada por el piloto segundo Luis Alberto Pardo para efectuar el rescate de Sir Ernest Shackleton y los sobrevivientes del Endurance en 1916. El rescate se realizó tras 10 meses de que el Endurance naufragara atrapado por los hielos antárticos. Una de las epopeyas más impresionantes de todos los tiempos. El Yelcho es Monumento Nacional.

Atractivos cercanos

Sólo un par de kilómetros separan a Villa Ukika, el último poblado yagán, de Puerto Williams. Es un sector humilde, pero de gran raíz cultural, tiene pequeñas casas de madera flanqueadas por un río y bosques. En una de las viviendas vive doña Cristina, la última yagán de sangre pura. Sin embargo, todos los habitantes de la Villa se sienten verdaderos herederos de la antigua etnia. Hay que acercarse a Kipa Akar o la casa de la mujer, que está en el centro de la villa, donde venden artesanías propias del lugar.

El parque etnobotánico Omora es un punto ideal para los amantes del saber científico y lugar de especial importancia para el mundo investigativo por los bosques en miniatura de líquenes y musgos.  Se encuentra a sólo 4 kilómetros al oeste de Williams; se trata de una reserva privada de 400 hectáreas, integrada por universidades norteamericanas y chilenas.

En el recinto hay un sendero que, con la compañía de un guía, conduce durante 90 minutos a los visitantes en el reconocimiento del ecosistema local. Asombra el análisis con lupa de árboles poblados por musgos y líquenes de Isla Navarino, que componen del 5 a 7% del total mundial, cifra que la ha llevado a ser considerada el Amazonas de la microflora.

La caminata más austral del mundo tiene poco tiempo de operaciones pero una gran fama entre los amantes de la aventura. Con alturas que sobrepasan los mil metros, las montañas de isla Navarino son presencia permanente y sus formaciones semejan una mandíbula con encías de nieve.

El trekking hacia sus bases toma de 3 a 4 días, según el estado físico y la paciencia del caminante. Hay que tener cuidado con la variabilidad climática de la zona. Los fuertes vientos y las bajas temperaturas son la tónica de uno de los paisajes patagónicos con menor presencia humana.

La ruta total de 53 kilómetros traspasa primero los bosques de lenga intermedios para dar paso a la morrena, nieve y bellas cumbres. Aconsejable solicitar la compañía de guías locales.

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