Glaciología

Debido a su posición geográfica, Chile presenta condiciones naturales para el estudio de las nieves, los glaciares y los suelos helados.

lunes, 13 de julio de 2009  
Glaciares Glaciares (Photo:Turismo Chile)

Entre sus abundantes reservas de agua dulce, Chile posee los glaciares, que representan sin duda  una de las singulares bellezas naturales del territorio. Su importancia como elemento de balance natural de las temperaturas y su rol en el clima y el medio ambiente hace que su preservación y estudio sean temas relevantes para la ciencia mundial.

Una cifra superior a 3.100 glaciares catastrados en más de 20 mil kilómetros cuadrados de superficie prueba la trascendencia de estas formaciones en el país, donde a principios de 2009 se aprobó la Política Nacional de Glaciares. En gran medida, el volumen de agua almacenado en forma de hielo contribuye a que Chile sea el país con mayores reservas de agua dulce del hemisferio sur fuera de Antártica.

En el marco del estudio de la nieve y el hielo del planeta, con énfasis en el hemisferio sur, el Centro de Estudios Científicos (CECS) está organizando para el verano austral de 2010,  en Valdivia, su  ciudad  sede, una conferencia internacional sobre glaciología y cambio climático, que constituirá la principal conferencia realizada hasta el momento en Latinoamérica sobre este relevante tema .

Esfuerzos para el estudio y la conservación

Gracias a la investigación glaciológica (disciplina científica que estudia  las propiedades y comportamiento de las nieves y los hielos) conocemos las catacterísticas generales de  los glaciares de Chile, aunque aun faltan datos básicos como por ejemplo un catastro preciso de ellos.

En abril, las autoridades medioambientales aprobaron la Política Nacional de Glaciares, cuyo principal objetivo es proteger y conservar este recurso.

A través del texto, el Estado de Chile reconoce la importancia estratégica para el país de los glaciares y su ecosistemas asociados, los define en sus aspectos centrales y establece las principales acciones que se deben llevar a cabo para asegurar su adecuada conservación.

Entre los desafíos de esta iniciativa, están la elaboración de un registro oficial de glaciares, que se actualizará periódicamente con información científica sobre cambios históricos, su estado actual y evolución futura así como su influencia en los ecosistemas. Además, se modelarán escenarios climáticos locales donde existan glaciares, con el objeto de determinar la vulnerabilidad de sistemas naturales y su nivel de adaptación al calentamiento global.

Uno de los principales avances tendientes a cuidar el medio ambiente es que los proyectos de inversión en los que intervengan glaciares deberán ingresar al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental, lo cual no era requisito anteriormente. Una particularidad de la nueva política es que en algunos casos se podría permitir el uso sostenible de los glaciares.

A esto se unen las iniciativas de organismos estatales, como la Dirección General de Aguas (DGA), que acaba de crear la Unidad de Glaciares y Nieves, la que pretende implementar un sistema de monitoreo de estas grandes reservas de agua dulce. Por otro lado, el Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas (Snaspe) se encarga de la protección de la mayoría de los glaciares ubicados en la zona austral, donde se hallan los mayores cuerpos de hielos de Sudamérica.

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