Investigaciones clave

Científicos chilenos en la cima de la ciencia mundial

A pesar de que la comunidad científica en Chile es pequeña, investigadores de todas las ramas de la ciencia han tomado un rol protagónico en proyectos trascendentales para la historia de la humanidad.

jueves, 13 de mayo de 2010  
Científicos chilenos en la cima de la ciencia mundial Científicos chilenos participaron de una colisión de protones artificial, que permitía recrear la situación similar a los instantes posteriores al Big Bang.

El martes 30 de marzo pasado, la cuenta de Twitter de la Organización Europea de Física Nuclear (CERN), en Suiza, anunciaba eufórico el resultado del experimento más grande de la física: "Por primera vez en la historia!!! Récord mundial!!!". Una colisión de protones provocada artificialmente por un grupo de científicos de todo el mundo permitía recrear la situación similar a los instantes posteriores al Big Bang, resolviendo así muchas incógnitas del Universo.


"Este es el punto donde comienza una nueva era de descubrimientos", sostuvo a la prensa mundial Rolf Heuer, director general de la entidad científica respecto a la máquina construida hace más de 16 años y bautizada como "máquina de Dios". 

 

Científicos chilenos se hicieron partícipes de este importante desafío a través del equipo compuesto por investigadores de la Universidad Técnica Federico Santa María (UTFSM) y la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC), quienes forman parte del experimento Atlas, nombre que se le da a uno de los cuatro detectores con los que esta gran máquina cuenta para la recolección de datos; demostrando la calidad de los investigadores chilenos en experimentos cruciales para el mundo de la ciencia. 

 

Ivan Schmidt, académico del Departamento de Física de la UTFSM y participante de la iniciativa, destaca que la tarea del equipo chileno consiste no sólo en el ámbito experimental, sino también teórico. "Por ejemplo, hace poco propusimos una novedosa forma de observar la llamada partícula Higgs, que se supone que debería existir, de acuerdo con las teorías actuales, pero que aún no ha sido descubierta. Esta partícula es muy importante, pues explicaría el origen de la masa de todas las partículas", comenta.

 

El experimento, que permitiría realizar otros experimentos de mayor calibre a corto plazo, es de suma importancia para el equipo compuesto por ambas instituciones académicas. "Es una gran satisfacción personal haber ayudado en este esfuerzo", sostiene Schmidt. "Además nuestra idea no es solamente hacer ciencia de primer nivel mundial, sino también aprovechar la tecnología que se deriva de estos experimentos", concluye.

 

Genoma del durazno y calidad del vino

 

La colisión de protones no es la única iniciativa en que científicos nacionales están aportando con sus investigaciones. Para evitar el fenómeno de "pardeamiento" (textura harinosa que se produce en frutos como el durazno, manzanas, ciruelas y cerezas a causa de las condiciones de traslado), un consorcio internacional de entidades científicas logró decodificar los genes que componen el genoma del durazno.

 

Este experimento no sólo permitiría evitar el proceso mencionado anteriormente, sino además mejorar la calidad de los frutos y crear variedades propias en todo el mundo. 

 

Lee Meisel, doctora e investigadora de la universidad chilena Andrés Bello (UNAB), involucrada en el proyecto, sostiene que esta iniciativa "permitirá desarrollar manipulaciones genéticas para mejorar aspectos de la fruta como el color, aroma y gusto, además de la textura, afectada por el transporte en frigoríficos".

 

La secuencia del genoma de durazno está disponible para la comunidad científica internacional y nacional desde el 1 de abril en el sitio web: http://www.peachgenome.org.

 

Asimismo, un grupo de investigadores chilenos de la UTFSM pretende estudiar una de las exportaciones más importantes de Chile: el vino. El proyecto, pionero en el mundo (sólo Francia trabaja en investigaciones similares), pretende conocer mediante avanzada tecnología  la calidad de los mostos, identificando cepas, orígenes y años de producción, e incluso detectando incluso posibles fraudes. 

 

Gracias a esta nueva tecnología, se podría dejar atrás uno de los grandes problemas de la industria mundial del vino, sector que recurre al sistema organoléptico para determinar la calidad de sus productos.

 

El joven chileno que trabaja en la NASA

 

Las universidades chilenas no son las únicas que destacan en la ciencia de primer nivel mundial. Con sólo 19 años, el joven estudiante chileno de la Universidad de Texas en Brownsville (UTB), Mauricio Flores, logró algo inimaginable: una beca para trabajar en la NASA, en el Observatorio Arecibo de Puerto Rico, lugar donde se ubica el radiotelescopio más grande del mundo.

 

Aunque se trataba de un beneficio exclusivo para alumnos norteamericanos, la excelencia académica de Flores bastó para hacer una primera excepción. El joven se convertía así en el primer latinoamericano en integrar el grupo ARCC (por sus siglas en inglés). 


"El formar parte de ARCC supone una ventaja muy grande en términos de aprendizaje, ya que me permite obtener conocimientos y experiencias que muchos alumnos no pueden tener hasta su postgrado, si tienen suerte", sostiene Mauricio, quien hoy estudia Física en la UTB gracias a una beca deportiva de su otra gran pasión: el ajedrez, luego de obtener el primer lugar del campeonato sudamericano que se realizó en Argentina el mismo año.

 

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