En el norte de Chile

El Desierto Florido: un milagro natural

Este año se espera que el lugar más seco del mundo vuelva a transformarse en una alfombra de colores. Sin duda, un paseo imperdible para quienes visiten Chile.

martes, 06 de julio de 2010  
El Desierto Florido: un milagro natural Son más de 200 tipos de flores que decoran el árido paisaje de Atacama

¿Puede un desierto convertirse en un jardín de flores en apenas unas horas? En Chile sí. Se trata de un fenómeno climático llamado el Desierto Florido, que ocurre en el lugar más seco de mundo: el Desierto de Atacama, ubicado en el norte del país. 


Esta maravilla natural ocurre en forma ocasional en años en que las precipitaciones exceden lo normal, principalmente entre julio y agosto. Pero los resultados aparecen unos meses más tardes, entre septiembre y noviembre, cuando ocurre una floración masiva especies autóctonas que colorean las secas arenas  de intensos tonos violetas, verdes y amarillos.

 

Aunque como tal, el Desierto Florido no ha ocurrido desde el año 2008, el año pasado se produjo a pequeña escala en la Región de Coquimbo, donde miles de turistas aprovecharon de sacar fotos. Para este 2010, se espera que el espectáculo natural se adelante debido a las inusuales y frecuentes precipitaciones de mayo. De hecho, según la Corporación Nacional Forestal (CONAF) en julio ya se pueden apreciar los primeros brotes en la Provincia del Huasco, al sur de la Región de Atacama.


Este inmenso jardín se ha transformado en un destino turístico único en el mundo, por lo que numerosas agencias programan viajes para contemplar este fenómeno desde distintos puntos del norte chileno, como Vallenar, Copiapó, Caldera y La Serena.



Un inmenso jardín 


Son más de 200 tipos de flores que decoran el árido paisaje de Atacama, donde destacan los lirios, suspiros, añañucas, cuernas de cabra y la garra de león. Es posible recorrer estos senderos desde lugares como Caleta de Hornos, Juan Soldado, Quebrada Honda o en la playa El Temblador, ubicados en las cercanías de La Serena, o Totoral Bajo, Carrizal Bajo, Huasco y Caleta Barco cerca de Vallenar.


También se pueden observar variados tipos de aves, insectos y otros animales como la lagartija, el tucotuco del tamarugal (un pequeño roedor) y el sapito de cuatro ojos. Esta biodiversidad en un lugar tan inhóspito inquietó al naturalista francés Claudio Gay, quien en 1831 viajó a Atacama para observar y estudiar esta rareza. Pero cuando llegó no puedo encontrar más que cactus y rocas, ya que en ese momento el país pasaba por una sequía y el desierto no floreció. El científico tuvo que esperar hasta el año 1840, cuando por fin el fenómeno se volvió a presentar en todo majestuosidad.  


Otras atracciones


Aprovechando esta travesía por el desierto de Atacama, es recomendable visitar otro recurso escénico, la Reserva Nacional Los Flamencos, ubicada en 104 km de Calama. Ahí también es posible ver parte del desierto florido. Además, este lugar destaca por contar con una fauna muy atractiva como el cóndor andina, la vizcacha, el zorro culpeo y la vicuña.

 

En esta zona destacan los salares de Tara y Aguas Calientes, las lagunas Miscanti y Miñigues y el Valle de la Luna, sectores turísticos imperdibles de visitar. También resulta muy cautivante admirar la flora silvestre caminando por los senderos de esta reserva. Entre los más populares se encuentra el sendero La Luna, Valle de la Luna y del Salar de Tara.


¿Qué se puede hacer en estos lugares? Las actividades que más realizan los turistas en esta zona son la fotografía, el trekking y observación de la vida silvestre. Las únicas restricciones son el pasó de vehículos motorizados y bicicletas, con el objetivo de conservar este maravilloso fenómeno.

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