En revista Nature

Astrónomo chileno publica teoría sobre origen de agujeros negros supermasivos

Estudio del que participó el astrofísico de la Universidad de Chile Andrés Escala postuló que el inicio de estas formaciones podría estar en la fusión de dos galaxias primitivas.

jueves, 26 de agosto de 2010  
Agujero negro Fuente: NASA's Marshall Space Flight Center

Distintas teorías han tratado de explicar el origen de los llamados agujeros negros supermasivos, que se caracterizan por una masa que supera en millones de veces la del Sol.  Sin embargo, no existía hasta ahora una respuesta satisfactoria para la comunidad científica de cómo estos gigantes llegaron a existir poco tiempo después de ocurrido el Big Bang.

 

El astrofísico y académico de la Universidad de Chile Andrés Escala ha trabajado durante 10 años en modelos para encontrar una explicación viable. En el trabajo de su coautoría publicado en la última edición de Nature, postula que si dos protogalaxias (también conocidas como galaxias primitivas) se fusionan, pueden crear una nube de gas lo suficientemente masiva y densa como para colapsar y dar origen a un agujero negro supermasivo.

 

Para probar esta teoría, el científico chileno y sus colaboradores crearon simulaciones de la unión de dos galaxias que contenían un enorme halo de materia oscura y un disco de estrellas y gas. Al  comenzar la fusión se crea una pequeña región central, con una nube de gran densidad que, al cabo de unos 100 mil años, es demasiado grande para soportar su propio peso, lo cual ocasiona su colapso creando las condiciones necesarias para dar origen a un agujero negro supermasivo.

 

Para el experto, este trabajo basa por primera vez el origen de estos agujeros negros en un fenómeno común en el Universo, el cual “es aceptado como una vía para formar cierto tipo de galaxias. Como sabemos que la formación de los agujeros negros supermasivos está ligada a la formación de la galaxia que los contienen, queríamos ver qué pasaba con los agujeros negros masivos en la fusión de las protogalaxias. Nuestra propuesta es viable a partir de condiciones normales”, aclaró Escala.

 

La principal diferencia de este tipo de agujeros es que al tener entre un millón y 1.000 millones la masa de los agujeros negros “normales”, son responsables de los fenómenos más espectaculares en términos de emisión de luz, como por ejemplo los quasares (y núcleos activos en general) que son 100 veces más luminosos que toda la galaxia que los contienen.

 

El astrofísico chileno explicó que la importancia de esta investigación radica en que su origen “es una incógnita, pues sabemos que existen pero no porqué están ahí. Por otro lado, sabemos que los  agujeros negros "normales" (con masas típicas similares a la del sol) se formaron en las etapas  finales de la vida de ciertas estrellas. En cambio cómo se formaron los supermasivos es aún un misterio. Creemos que su formación está íntimamente ligada a la de la galaxia que los contienen,  debido a que existen observaciones que relacionan las propiedades de ambos objetos celestes”.

 

La investigación, publicada en la edición de este 26 de agosto de Nature,  fue desarrollada en conjunto con los investigadores Lucio Mayer y Simone Callegari,  del Instituto de Física Teórica en la Universidad de Zürich, y Stelios Kazantzidis, del Centro de Cosmología y Física de Astropartículas de la Universidad Estatal de Ohio.

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