El Cine Vino

Cine viajero llega a las plazas de Chile

Con más de 80 cortometrajes realizados, cerca del mil proyecciones en 230 pueblos y una audiencia total de 250 mil chilenos, la iniciativa busca preservar la herencia del Chile profundo y promover la cultura audiovisual.

jueves, 28 de octubre de 2010 Categoría: Turismo - Cultura - Espectáculos - Cine
Una exhibición del Cine Vino en Santiago, diciembre 2009 - febrero 2010. Una exhibición del Cine Vino en Santiago, diciembre 2009 - febrero 2010.

Es difícil estimar que tan grande es Chile. Pero si le diéramos esa tarea a alguien, Luis Cifuentes Saravia seria el indicado. Con una cámara de video en mano, Cifuentes ha recorrido Chile más de seis veces, registrando las distintas comunidades que ha encontrado a su paso.

 

Es difícil conocer Chile por completo. Su territorio atraviesa todas las zonas climáticas importantes y extremas del hemisferio sur con excepción del trópico. Su cultura y gente son tan variadas como los paisajes en los que viven. Pero el equipo detrás de El Cine Vino ha estado de viaje por más de nueve años, donde han llegado a conocer los distintos tipos de chilenos y chilenas que habitan el territorio. 

 

El Cine Vino es un proyecto artístico que recorre pueblos remotos del territorio chileno, donde organizan talleres con niños de entre 8 y 12 años y proyectan películas en las escuelas y plazas.  Llegan a las localidades en una gran van o furgón de alta tecnología, bautizado como Vefaf por sus siglas en inglés (vehículo de estructura flexible y suministro de espacio funcional). En cada pueblo, los miembros del equipo eligen a un director, camarógrafo, actor, productor, y editor entre ellos y trabajan con los niños para producir una nueva película.

 

Una semana después, transforman las escuelas, patios y plazas para exhibir el filme. La experiencia inyecta una nueva vida cultural en las comunidades, la que muchas veces, según el director de la iniciativa Luis Cifuentes, están silenciadas por su soledad y sobreexposición a los programas de televisión.

 

Los medios audiovisuales, en la opinión de Cifuentes, son la mejor forma de retener la cultura local y evitar que se diluya por la presencia de los medios de comunicación masivos. “Es muy importante para las ver cómo su estilo de vida es único”, afirma.

 

Se trata de un “rescate del patrimonio” en un mundo cada vez está más globalizado, agrega Cifuentes. “La gente usualmente no habla acerca de lo que más le importa. La televisión que ellos ven habla por ellos. Nuestra idea es hacer una televisión que se transforme en parte de sus vidas”.

 

El proyecto comenzó como un experimento de un grupo de amigos que llenó una camioneta con equipos proyectores y viajaron desde el Cajón del Maipo, en las altas montañas sobre Santiago, hasta la costa cerca de Valparaíso. En el trayecto, fueron proyectando películas en las distintas localidades que conocieron.

 

“Nosotros amamos el cine, y solo queríamos compartir esa pasión con la gente. Queríamos que la gente saliera de sus casas y viniese a ver buenas películas” explica Luis. Luego de un período de investigación y postulaciones, el grupo se ganó los fondos del competitivo programa gubernamental del auspicio a las artes: el Fondart  (Fondo Nacional de Desarrollo Cultural y de las Artes).

 

El capital obtenido les ayudó a poner en marcha un proceso creativo que hoy es reconocido tanto por el gobierno como por fondos privados.

 

El grupo ha realizado diversos filmes, incluyendo uno con niños de la etnia Aymara en el norte del país, acerca del desierto, el agua y los animales; y otro en la región sur de la Araucanía con los Mapuches, quienes reflejan  una mirada totalmente distinta acerca de la tierra, la naturaleza y el mundo. También hicieron una película en la región central cercana a Santiago, con granjeros locales, y otra en la mítica isla de Chiloé, donde la gente vive en “palafitos” – “un gran desafío para proyectar”, dice Cifuentes.

 

Este año el grupo se embarcará en otro viaje, desde la punta norte de Chile hasta el extremo sur. Durante el trayecto realizarán más de 60 exhibiciones, incluyendo a pueblos golpeados por el terremoto de febrero y también algunos de los más remotos en el mundo, como Puerto Williams, Puerto Edén e Isla Mocha.

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