Parque nacional Bernardo O’Higgins

Una cita con los misterios de un terreno inexplorado en Chile

El paraje ubicado en la Patagonia es tan grande que ni los responsables de su mantenimiento pueden asegurar cuántas especies de plantas y animales tiene.

viernes, 26 de noviembre de 2010  
Las nubes y montañas de Parque Nacional Bernardo O'Higgins. Las nubes y montañas de Parque Nacional Bernardo O'Higgins.

En medio de la Patagonia de Chile, flanqueado por populares destinos turísticos como Chiloé en el norte y las Torres del Paine en el sur, se extiende en el sur de Chile una enorme franja de tierra virgen e intocable. La única manera de acceder a sus 3,6 millones de hectáreas es navegando a través de ferrys por la red de canales que forman la frontera occidental del parque nacional Bernardo O'Higgins.

 

El viento helado y punzante que sopla en el extremo austral de Sudamérica se mezcla con la lluvia o la nieve casi todos los días del año y en conjunto alimentan los ricos bosques de árboles de hoja perenne nativa del parque nacional más grande de Chile.

 

Estos parajes están dominados por el coigüe, uno de los más importantes árboles autóctonos de Chile, que crece desde las laderas de los Andes en Chile central, por todo el camino hacia el sur. El ciprés de las Guaitecas crece únicamente en esta región y algunas de sus mayores concentraciones se encuentran aquí.

 

Poco se sabe de la vida silvestre de esta zona. El huemul, especie de ciervo endémico que habita también en la frontera con Argentina, está en peligro, pero se cree que su población más saludable vive dentro de las fronteras del parque.

 

Entre los proyectos actualmente en curso de la Corporación Nacional Forestal (Conaf), el organismo responsable de la administración de las áreas silvestres protegidas del Estado, está el censo regional del huemul para determinar el alcance y la salud de su población.

 

Héctor Galaz ha pertenecido a dicho organismo durante 35 años. Los últimos nueve los ha dedicado a trabajar en el parque Bernardo O'Higgins desde la pequeña aldea de Puerto Edén, el único asentamiento dentro de los límites del parque, con una población de 120 personas.

 

"Estamos principalmente interesados en la conservación, en particular de especies endémicas como el ciprés de las Guaitecas y el huemul”, explica.

 

A lo largo de su borde occidental, este misterioso paisaje se rompe en un grupo de islas montañosas atravesado por una laberíntica red de canales y fiordos.

 

La falta total de transporte terrestre a través del parque no quiere decir que esté totalmente vedado para el turismo. Viajando desde Puerto Montt a Puerto Natales y de vuelta, el ferry Evangelistas de Navimag es el medio de transporte para los turistas a lo largo de esta ruta.

 

A medida que pasan a través de los fiordos patagónicos del parque Bernardo O'Higgins, los visitantes tienen la oportunidad de ver los bosques nativos barridos por el viento, que se aferran a acantilados de granito, con sus cimas cubiertas de nieve.

 

Estas vías marinas intactas se mantienen entre los paisajes más puros de Chile, una tentadora visión del parque más grande y misterioso del país.

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