Un aporte a la conectividad social

Cómo navegar por los fiordos más australes del mundo

Con la absoluta imposibilidad de conectarse vía carretera con el extremo sur de la costa chilena, los barcos comerciales surgen como un gran aporte para la conexión de las localidades de los fiordos chilenos con Chile y el mundo.

lunes, 06 de diciembre de 2010 Categoría: Destinos Top
Las remotas montañas de la Patagonia chilena vistas desde el ferry de Navimag. (Foto: Michael Snyder Las remotas montañas de la Patagonia chilena vistas desde el ferry de Navimag. (Foto: Michael Snyder)
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El extremo sur de Chile, especialmente la zona ubicada hacia el sur-oeste de la costa, es una exuberante mezcla de montañas con impresionantes alturas, islas deshabitadas, canales, fiordos, viento y abruptos acantilados de granito.

 

La mayoría de este inquietante y hermoso paisaje es imposible de ser transitado a través de carreteras, por lo que la única posibilidad para conocer la Patagonia chilena es a través del agua, medio que no sólo las especies acuáticas de la zona ocupan, sino que también las naves de la empresa Navimag. La compañía es el único medio de transporte para habitantes de la zona, cargas y turistas.

 

Nacida en 1979 como una alternativa eficiente para el envío de carga desde el norte y centro del país hacia el extremo sur chileno, sin pasar por territorio argentino, la empresa ha sabido dar respuestas concretas a las necesidades surgidas en la zona. Así, cuando una década después el extremo sur comenzó a tomar un constante interés turístico “la empresa rápidamente comprendió que esta ruta desconocida podía ser atractiva para las personas y abrió su oferta a ese nuevo mercado”, explica el guía de Navimag, Percival Ramírez.

 

Dos rutas se transformaron en las principales: la del glaciar de la laguna San Rafael en 1989 y el nexo Puerto Montt-Puerto Natales, cuatro años después. Ya con dos década  la compañía transporta unos 30.000 pasajeros anuales, con un servicio de primera calidad.

 

La experiencia de Navimag

 

Como las necesidades en la zona son muchas y el espacio siempre es poco, los pasajeros comparten viaje con vehículos y alimentos provenientes del centro del país o de zonas aledañas. Si bien las suites tienen una extensión ajustada, lo cierto es que son bastante cómodas. Hay zonas de baños compartidos y otras con privados, siempre –en todo caso- con abundante agua caliente. El servicio de comida en el comedor es bajo el sistema “todo incluido” y hay un área de cafetería; todo sencillo, sabroso y amplio.

 

Los jóvenes mochileros generalmente ocupan la zona sobre la cubierta, donde se ubica el bar; mientras que las familias y los adultos mayores prefieren jugar a las cartas o disfrutar de la cava con vino chileno. Otros, en tanto, admiran el paisaje en cubierta o refugiados del viento junto al capitán y su tripulación en la zona del puente.

 

Los guías a bordo también dan charlas sobre el entorno natural, entregando datos sobre la flora, la fauna y la geología de la zona que le dan una visión mucho más completa a los pasajeros. Todo forma parte de lo que en la empresa llaman “la experiencia de Navimag”.

 

Pero eso no es todo, ya que estos funcionarios también cumplen labores de apoyo científico. La Comisión Nacional Forestal (Conaf) los instruye permanentemente para que sepan recoger datos de los lugares por donde pasan y que posteriormente son enviados a centros universitarios y de investigación de Chile, Estados Unidos e Inglaterra.

 

Tesoro de Chile

 

El Parque Nacional Bernardo O´Higgins, con sus inaccesibles paisajes compuestos por montañas nevadas, bosques nativos, fiordos y mucho viento, es una de las áreas de mayor magnetismo en la zona.

 

Lo mismo Puerto Edén, remoto rincón del extremo sur chileno hasta donde se llega al tercer día de recorrido. Aquí viven los últimos descendientes puros de la comunidad indígena kawesqar o alacalufe, en un lugar donde las casas se ubican rodeando la pequeña bahía. La madera es el principal material usado en las construcciones, ya sea en casas o puentes, los que permiten darle conectividad a la zona. Con el hielo y la lluvia que cae casi todos los días transitar por allí siempre implicará una sorpresa resbaladiza.

 

Parece demás decirlo, pero el barco de Navimag es el único medio de transporte que comunica a Puerto Edén con el país y el mundo. Si el tiempo lo permite, los pasajeros pueden permanecer en el lugar por casi una hora. Para la gente del lugar la ruta de Navimag les permite viajar a las ciudades de Puerto Montt o Puerto Natales.

 

Con seis kilómetros de diámetro, 80 metros de altura y 64 kilómetros de extensión, el Pio XI es el glaciar más grande del hemisferio sur y uno de los pocos en movimiento. La ruta de Navimag incluye un paso lento cerca suyo, en el que por casi 40 minutos es posible apreciar toda su impactante belleza.

 

Las veleidades del clima juegan siempre un papel importante cuando se hace este inolvidable recorrido. Forma parte de una especie de personalidad compleja y misteriosa de la zona, en la que se pasa de la niebla densa a un sol brillante o de la tranquilidad de hermosas nubes a la inquietud de vientos de alta intensidad.

 

A pesar de todo, “la experiencia Navimag”  es sorprendente e inolvidable. Como si fuese sido esculpido por el tiempo y los milenios, el paisaje recorrido es intenso en su vivencia y envolvente en su composición. Se trata, sin duda, de una zona que se ubica entre los más inmaculados y eternos tesoros de Chile.

 

Para mayor información de salidas y valores, consulte el sitio web de Navimag.