En el fin del mundo

Recuperando la cultura indígena más austral del planeta

Puerto Williams, una ciudad marina en la costa sur del canal de Beagle, es el último pueblo antes del final del continente americano. Es también el hogar de los últimos descendientes del pueblo yagán, quienes han poblado esta región desde hace más de 6.000 años.

martes, 07 de diciembre de 2010  
El puente hacia Villa Ukika, el centro de la cultura yagán en Puerto Williams. El puente hacia Villa Ukika, el centro de la cultura yagán en Puerto Williams.

Rodeado de las irregulares cumbres de los Dientes de Navarino y la fría agua del Canal de Beagle, la población de 2000 personas de Puerto Williams incluye los últimos 70 descendientes del pueblo yagán. Hoy en día, los esfuerzos combinados de la comunidad y el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes están trabajando para preservar esta antigua cultura para el futuro.

 

La historia de los yaganes

 

Por al menos 6.000 años, el pueblo indígena yagán navegaba las oscuras y heladas aguas del borde inferior de América. La comunidad indígena más austral de la tierra, los yaganes, habían adaptado sus cuerpos para el frío, vestidos con poco más que un taparrabos y usando grasa de focas para aislarse del frío.

 

Los hombres cazaban focas y ballenas como alimentos y recolectaban materias primas, mientras que las mujeres nadaban y se sumergían en las gélidas aguas para recolectar mariscos. De hecho, la natación y el buceo son las habilidades que sólo son  enseñadas entre estas mujeres generación tras generación.

 

Los yaganes vivían una existencia nómada, remando por las vías al sur del Canal Beagle en canoas hechas de tiras de corteza de árbol o de troncos ahuecados. Dentro de estas canoas y en los asentamientos temporales en la tierra de este pueblo, mantenían fogatas prendidas casi constantemente.

 

Hernando de Magallanes, el primer europeo en navegar a través de la región, vio las llamas en su viaje de principios del siglo XVI. Con el tiempo, denominaron a la región por su nombre actual: Tierra del Fuego.

 

Los siglos XIX y XX trajeron desde Europa a aventureros, cazadores y misioneros. Charles Darwin pasó por esas islas en el camino a las Islas Galápagos, y otros llegaron en busca de oro, poder observar a los leones marinos y conocer a los convertidos al catolicismo. La corta fiebre del oro (que ocurrió entre 1890 y 1895) aportó nuevos cazadores de fortuna y el escrutinio y control del gobierno de Chile a las islas australes.

 

En 1855 la población yagán alcanzaba las 3.000 personas. Para 1930, la época de la primera colonia permanente de Chile en Isla Navarino, la población había disminuido a cerca de 70, principalmente como resultado de enfermedades exóticas, tales como tuberculosis, traída a través de la ropa introducida por los misioneros.

 

Aunque en ese momento muchos yaganes mantuvieron su estilo de vida nómade, en las décadas siguientes la mayoría se asentaría en los ancestrales terrenos ceremoniales en Bahía Mejillones, adaptándose progresivamente al nuevo clima cultural establecido por el creciente número de emigrantes europeos.

 

La actual ciudad de Puerto Williams fue fundada en 1953 junto con el pueblo de Villa Ukika, una porción de tierra reservada para los descendientes del pueblo yagán. En 1974, el último residente yagán de Mejillones se mudó a este lugar. Una estimación realizada por la Comisión Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi) en el año 2000, contaba con alrededor de 90 a 100 descendientes yaganes. Hoy de 78 años de edad, la abuela Cristina Calderón es a la vez la única descendiente viva de pura sangre del pueblo yagán y la única que habla su lengua.

 

Resucitando la cultura

 

Aunque los yaganes que viven ya no son nómades y sólo unos pocos han participado en la ceremonia de iniciación antigua, llamada Ciéxaus, nuevas iniciativas dentro de la comunidad, apoyadas por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, están trabajando para asegurar que la lengua y la identidad yagán persistan.

 

Para quienes visiten Puerto Williams, el Museo Martín Gusinde, llamado así por el científico austríaco que documentó a la gente de la región en su libro "Los indios de Tierra del Fuego," ofrece una historia completa sobre la cultura yagán. Los artefactos y fotografías acompañan muestra sobre la cultura, la religión, el idioma y la historia de la yaganes, con una excepcional guía en inglés que proporciona traducciones, extractos de textos históricos e información adicional.

 

La cultura yagán vive en el asentamiento de Villa Ukika, a unos 15 minutos a pie del centro de Puerto Williams, a lo largo de la carretera de la costa y separada de la ciudad en una pequeña colina junto a un pequeño río en dirección norte desde las montañas hasta el canal. La mayor parte de la comunidad yagán vive aquí y subsiste de la pesca, la ganadería, la construcción o de otras industrias en la isla. Patricio Chiguay, quien ha vivido toda su vida en Navarino, trabaja como carpintero, pero dice que "todos somos artesanos de esta comunidad también."

 

Al igual que sus antepasados, Chiguay talla arpones de huesos de ballena y construye canoas en miniatura de madera y corteza. Su tío, Segundo Navarro, es ganadero, pero también sabe tallar puntas de lanza a partir de una piedra negra local. Una pequeña casa de madera en el centro del asentamiento vende estas artesanías a la lenta pero cada vez mayor corriente de turistas que pasa por la zona.

 

Desde agosto, 30 miembros de la comunidad, 16 adultos y 14 niños, están participado en un taller dirigido por la abuela Cristina y su nieta, Cristina Zárraga, diseñado para preservar la lengua yagán para la próxima generación.

 

María Francesca Aguilar, una de las coordinadoras del programa del Consejo en Punta Arenas, dice que "(el taller) enseña frases y palabras a los estudiantes, como los colores ... la idea es ayudar a familiarizar a los estudiantes con su patrimonio."

 

Lenguas y culturas en lugares remotos del mundo desaparecen a diario, pero aquí en el extremo sur y final de América, la comunidad yagán, con el apoyo del Consejo Nacional de las Artes, está trabajando para asegurar que la suya no sea una de ellas.

 

Si usted está pensando en visitar Puerto Williams, puede ponerse en contacto con las oficinas de Aerolíneas DAP, o Transbordadora Austral Broom que dirigen los servicios de Punta Arenas. Otros operadores ofrecen transfers a través del Canal desde la ciudad argentina de Ushuaia.

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