Naturaleza

Naturaleza de Chile

Parques nacionales, playas, lagos, volcanes, islas, el desierto más árido del mundo, los cielos más transparentes para la observación astronómica. Chile posee una de las mayores variedades de paisajes en el mundo, lo que lo convierte en un destino privilegiado para los amantes de la naturaleza.

viernes, 13 de mayo de 2011  

"Mystery Landscapes of Chile" from Peter Schurte on Vimeo.

Al contar con 4.300 kilómetros de largo orientados de norte a sur, Chile posee una amplia diversidad de climas. El paisaje puede cambiar drásticamente en unos pocos cientos de kilómetros: desde el seco y lunar desierto de Atacama a los fértiles valles del centro y los fríos bosques lluviosos del sur.

Lo único que no cambia en Chile son sus dos grandes fronteras: la cordillera de los Andes -la segunda más alta del mundo tras los Himalayas- por el este y el océano Pacífico -el más extenso de todos- por el oeste. Ésas son sus dos constantes, pues en cualquier lugar del angosto territorio continental chileno se está cerca del mar y también de la montaña.

En total, 19% del territorio chileno está protegido como parques o reservas naturales, característica que lo convierte en un destino ideal para los amantes de la naturaleza. Por el norte, Chile comienza en el Altiplano, cerca de la triple frontera con Perú y Bolivia. Ahí se encuentra el lago Chungará, uno de los más altos del mundo, a 4.570 metros de altura. El norte de Chile también cuenta con varias de sus mejores playas.

Luego se extiende el desierto de Atacama, el más seco del planeta, con paisajes de tierra, roca y arena hasta donde llega la vista. Cerca del oasis de San Pedro de Atacama se encuentra, por ejemplo, el valle de la Luna, llamado así por su peculiar geología. Entre más al interior se esté, más extremas son las temperaturas (en el día pueden alcanzar los 30°C, mientras que en la nochen puede bajar hasta los -25°C). En todo caso, en algunos años se produce un mágico fenómeno llamado desierto florido, cuando las escasas precipitaciones generan una multicolor alfombra de flores.

Ya llegando hacia el centro del territorio, comienzan a aparecer los valles transversales, que cruzan el país desde la cordillera de los Andes hasta la más pequeña cordillera de la Costa. Uno de los más hermosos es el valle del Elqui, donde el río de mismo nombre da vida a un territorio seco.

Por una serie de factores climáticos y geográficos, el norte de Chile cuenta también con los cielos más limpios del mundo. Es por ello que los mayores observatorios astronómicos eligieron este territorio para estudiar el espacio.

El centro de Chile cuenta con uno de los pocos climas mediterráneos del mundo y el único en América del Sur. En esta zona las temperaturas son templadas. También es una tierra privilegiada para la agricultura. No es coincidencia que de allí provengan los mejores vinos chilenos.

Más al sur, desde la Región del Bío-Bío, se va enfriando la temperatura y las lluvias son más frecuentes, en especial en invierno (entre junio y agosto) y en la costa. Estos factores hacen nacer al bosque valdiviano, un paisaje bioclimático peculiar al tratarse de una selva húmeda y fría, abundante en helechos y musgos de distintas variedades.

Este paisaje de bosques verdes se reparte por gran parte del sur de Chile, desde las costas hasta las faldas de las montañas y volcanes. A partir de la Región de la Araucanía hacia el sur también se multiplican los lagos, en especial cerca de las montañas.

La Patagonia


Luego del archipiélago de Chiloé, una tierra cubierta por densos bosques, comienza la Patagonia, una tierra prácticamente virgen con un clima extremo, de bajas temperaturas, mucho viento y abundante lluvia que se extiende por más de 2 mil kilómetros. Allí la geografia es más compleja. La cordillera de los Andes se sumerge bajo el Pacífico, formando miles de islas, fiordos y glaciares. Uno de los mayores atractivos de esta región es el parque nacional Torres del Paine.

El extremo sur de Chile, y también del continente americano, es Tierra del Fuego, una isla de 18.500 kilómetros cuadrados rodeada por los fuertes vientos y corrientes del cabo de Hornos, que separa a América de la Antártica.

img_banner